El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participó ayer en el inicio de la producción de los coches eléctricos Cupra Raval y Volkswagen ID.Polo en la fábrica de Seat en Martorell. No es la primera ni la última presentación de coches o arranque de fábricas que le toca. Pero en su discurso confesó que tiene una cosa pendiente. “Yo llevo como presidente ocho años, y siempre he sido testigo indirecto, porque no me he podido subir para conducir ninguno de estos automóviles... A ver si me dejáis por lo menos unos cientos de metros para conducir este Raval o el Polo... Tienen una pinta fantástica”, lanzó a la cúpula de Seat y Volkswagen, en primera fila del auditorio improvisado en la planta catalana. El presidente se quedó con las ganas, porque en la visita institucional previa pudo subirse a los dos modelos, tocarlos y probar funciones, pero no pudo conducirlo como tal ni experimentar lo que el motor –mucho más silencioso en estos casos– ofrece. Los cientos de metros quedarán para otra ocasión.