El teletrabajo, muy minoritario en España hasta la pandemia, es una medida cada vez más reclamada por los empleados, especialmente por las personas más jóvenes. Pero hay empresas que se resisten a implementarlo, incluso en situaciones excepcionales como la visita del Papa León XIV a España, que ha llevado a varias autoridades a recomendarlo para evitar los atascos y aglomeraciones. “Duele esa falta de confianza a los trabajadores”, denuncia Patricia (nombre ficticio), trabajadora de una oficina en la capital que lleva una semana encadenando atascos fruto de la preparación de la visita de León XIV.

Patricia es uno de los 1,7 millones de personas que teletrabaja de manera “ocasional”, según retratan los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Un 8% del total. En su caso, un día a la semana, siempre que no coincidan dos personas a la vez y tras “mucha insistencia” de la plantilla.