En España se teletrabaja poco en comparación con otros países europeos. Según los últimos datos de Eurostat, el 15,7% de los ocupados en el país trabaja total o parcialmente desde casa, lejos del promedio comunitario (23%) y de los países con mayor implantación: Países Bajos (52%), Suecia (45%) y Luxemburgo (43%). En el otro lado de la balanza están Grecia (6,7%), Bulgaria (4%) y Rumania (3,6%). A un lado las economías de mayor valor añadido y, al otro, algunas menos desarrolladas. Esa lógica, como en un continente en miniatura, se reproduce en España, con comunidades como Madrid y Cataluña con la mayor porción de teletrabajadores y otras como Canarias, a la cola. Esas son las tres autonomías que León XIV visitará durante su viaje a España del 6 al 12 de junio, un evento con implicaciones tan profundas en la movilidad que asociaciones empresariales y administraciones públicas han hecho llamamientos al teletrabajo.La apelación más clara es la de Madrid, la región con más teletrabajadores de España: el 24,7% en 2025, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. “El Ayuntamiento de Madrid ha decidido que del 3 al 9 de junio habrá teletrabajo para los empleados municipales. Solicito que por parte de las empresas y de los centros de trabajo se faciliten las condiciones de teletrabajo”, dijo el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, el 21 de mayo. La principal patronal madrileña, CEIM, recogió el guante una semana después con un comunicado en el que también reclama a las empresas que puedan que faciliten el teletrabajo: “Siempre que la naturaleza de la actividad lo permita, el teletrabajo puede ser una herramienta eficaz para reducir desplazamientos”.Las condiciones de la recomendación de Almeida han sido criticadas por los sindicatos madrileños, al no apreciar un refuerzo suficiente del transporte público que compense los cortes de calles y las previsibles aglomeraciones. “La mayoría no puede teletrabajar y son los trabajadores quienes hacen que esta ciudad funcione. Para ellos llegar a casa no tiene que ser más difícil, por lo que exigimos más medidas, flexibilidad horaria, permisos y que no haya sanciones ante retrasos surgidos por esta situación”, dice Susana Huertas, secretaria general de UGT en Madrid.La recomendación no se replica en la segunda parada del Papa, en Barcelona. Ni el Ayuntamiento, ni la Delegación del Gobierno, ni la Generalitat, ni la principal patronal (Foment del Treball) han recomendado el teletrabajo. “Se ha elaborado un dispositivo que refuerza el servicio de metro y contempla alternativas a las líneas de bus que se verán afectadas, y se hará un esfuerzo comunicativo para que la ciudadanía pueda planificar sus desplazamientos con el mínimo impacto posible”, defiende el Ayuntamiento de Barcelona, informa Clara Blanchar. Cataluña es la segunda comunidad con más teletrabajo de España, un 19,5% en 2025. Muy lejos queda la posición de Canarias, entre las autonomías con menos teletrabajadores, un escaso 10,5%. Ello no ha evitado que las administraciones públicas sí recomienden el trabajo remoto en esos días para los empleados que puedan hacerlo: tanto la Delegación del Gobierno como el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife aconsejan a los empleados que teletrabajen para atenuar los problemas de movilidad previstos para esos días. “Estamos a favor del teletrabajo pero siempre desde un enfoque negociado, voluntario, reversible y con garantía de derechos”, dice Montse Cosano, secretaria de Empleo de CC OO en Canarias.Las diferencias en la implantación del teletrabajo en cada región se deben, según indican los especialistas, al tejido productivo de cada territorio. El presidente de la patronal madrileña, Miguel Garrido, explica que en la Comunidad de Madrid el teletrabajo tiene una implantación superior a la media nacional por “la fuerte presencia de empresas del sector de oficinas, grandes corporaciones tecnológicas, sedes centrales de multinacionales y un espeso núcleo de Administración, no solamente autonómica y local, sino también por la central de la Administración General del Estado, que permiten desarrollar el trabajo en remoto con mayor facilidad”.Es el escenario contrario al de Canarias, según explica la representante de CC OO en Canarias. “Empiezan a ganar peso sectores emergentes más vinculados a las tecnologías, pero no podemos perder de vista la realidad estructural de Canarias. Nuestro motor es el turismo, el sector servicios. Ojalá se pudieran poner las cañas desde casa, pero no se puede”, indica esta sindicalista, análisis en el que incide el jefe patronal José Cristóbal García, vicepresidente de la Confederación Canaria de Empresarios: “Los hoteles no pueden funcionar con teletrabajo. La estructura económica de Canarias lo permite en menos sectores que otros territorios”. Cosano cree que otro motivo que explica el débil teletrabajo canario es la falta de músculo sindical: “Una parte importante de las personas trabajadoras en Canarias se encuentran con mayores dificultades para influir en la organización de su jornada, en sus labores y en sus condiciones laborales, máxime en un contexto de amplia presencia de pequeñas empresas con más complicaciones para la representación sindical”. Considera que cuando el teletrabajo depende exclusivamente de la voluntad empresarial y no existe una negociación equilibrada, su implantación termina siendo mucho más limitada.Margen de mejoraLas estadísticas del INE muestran que, más allá de la distinta implantación por territorios, hay margen de crecimiento del teletrabajo. En todas las autonomías hay una importante porción de empleados que no teletrabajan y cuyas tareas, según opina el encuestado, podrían realizarse en remoto. La comunidad en la que más personas se encuentran en esa situación es Navarra, con un 21% de los ocupados. Canarias (16,9%) está ligeramente por encima de la media (16,1%), con la que empata Cataluña. En Madrid se limita a un 13,6%.La senda alcista del teletrabajo se ha atenuado últimamente, tras experimentar importantes incrementos durante la pandemia del coronavirus y el confinamiento. El promedio nacional que recoge el INE (15,6% en 2025, una décima más que Eurostat) es la marca más alta desde que hay registros, tres décimas por encima del que se llegó a alcanzar en 2021. Desde entonces hay empresas que lo han limitado, pero, según vienen explicando los sindicatos, a la vez se ha integrado definitivamente como un tema a discutir en la negociación colectiva. Así, el trabajo en remoto se está regulando en empresas que hasta ahora no lo contemplaban convenio a convenio. Aunque poco a poco (solo avanzó dos décimas de 2024 a 2025), el teletrabajo va a más. La evolución de los últimos años lleva ritmos distintos en función de la comunidad. El mayor incremento de 2024 a 2025 es el de Baleares, que pasa de un 11,2% de teletrabajadores a un 15,6%, un incremento parecido al de Cataluña, donde la proporción crece del 16,4% al 19,5%. A la vez, esta variable retrocede en La Rioja (del 10,8% al 8,2%) y en la Comunidad de Madrid, que tocó techo en 2024 con un 26,6% y en 2025 retrocedió hasta el 24,7%. Con mucha diferencia, ese porcentaje aún la mantiene como la autonomía con más teletrabajo. “El teletrabajo es una fórmula regulada por la ley y desarrollada en muchos convenios colectivos, lo que permite su aplicación con normalidad cuando beneficia a ambas partes. Y si la situación cambia, se puede retornar o reformular”, defiende el jefe patronal madrileño, Garrido. Lo que sí es consistente de forma transversal en todos los territorios es la valoración positiva sobre el teletrabajo de los que tienen la oportunidad de desarrollarlo. Los españoles le dan, en promedio, una nota de 8,9 sobre 10 a la experiencia, con picos de hasta el 9,2 en Islas Baleares y Madrid. La peor nota es la que le otorgan los aragoneses, aún en un notable con un 7,6.
La visita del Papa desafía la movilidad laboral en las comunidades cara y cruz del teletrabajo en España
Distintas administraciones públicas en Madrid y en Canarias recomiendan el trabajo remoto por la visita del Pontífice, que también viaja a Barcelona. La capital y Cataluña lideran esta modalidad, con Canarias en el vagón de cola










