Actualizado Mi�rcoles,

junio

22:33La instrucci�n judicial sobre las cloacas del PSOE ha dado un salto cualitativo de enormes dimensiones. El sumario, conocido este mi�rcoles, contiene m�ltiples indicios que apuntan a que el Ministerio del Interior se involucr� de forma directa y reiterada en los planes de la presunta organizaci�n criminal montada y pagada por el PSOE para, en palabras de los investigadores, �proteger los intereses del presidente�. Entre la mara�a de causas que manchan al Gobierno, �sta es la m�s grave: los jefes pol�ticos de la Guardia Civil, todos ellos cargos de confianza de Fernando Grande-Marlaska, incluida la directora general del Cuerpo, Mercedes Gonz�lez, socialista de carn� y amiga personal de Pedro S�nchez, intentaron amedrentar a los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) que vienen investigando al entorno pol�tico y familiar del presidente. El cerco a S�nchez se estrecha a�n m�s si cabe.La Moncloa pretende encapsular este esc�ndalo en el partido y, en concreto, en Santos Cerd�n. El relato era inveros�mil, pero ahora salta por los aires. El Gobierno aparece como un actor determinante en la trama que oper� contra el Estado desde el Estado. Desde el mism�simo Ministerio del Interior, como ya ocurri� en los tiempos de Mariano Rajoy con la operaci�n Kitchen. La magnitud del da�o que esto inflige a las instituciones y a la confianza ciudadana es inaceptable. Si albergan un m�nimo respeto por s� mismos o por las fuerzas de seguridad, ni el ministro ni la directora de la Guardia Civil pueden continuar un minuto m�s en sus cargos.El sumario del caso Cloacas ha permitido descubrir las presiones que los mandos de la Guardia Civil han desplegado contra la UCO, por un lado, para dejar �en nada� sus informes sobre el hermano del presidente, David S�nchez, juzgado estos d�as por su contrataci�n en la Diputaci�n de Badajoz; y, por otro, para que la unidad se pusiera �de perfil� ante las investigaciones pol�ticamente m�s sensibles. Lo relevante es que no se trata de inferencias o deducciones, sino del testimonio del ex director de la UCO, Rafael Yuste. En su declaraci�n, Yuste se�ala a Leonardo Marcos, entonces director general de la Guardia Civil, y al actual DAO, Manuel Llamas, y sit�a esas maniobras en julio de 2024. Es decir, poco despu�s de los �cinco d�as de reflexi�n� en los que S�nchez amag� con dimitir tras la imputaci�n de su mujer, que es cuando la trama empieza a actuar contra jueces, fiscales y polic�as, seg�n el juez Santiago Pedraz.Los intentos de intimidar a los investigadores no acabaron ah�. Aquellas �rdenes se completaron m�s tarde con la apertura de tres investigaciones internas a la UCO, por las que fueron interrogados el propio Yuste, el teniente coronel Antonio Balas y el jefe de la Polic�a Judicial, Alfonso L�pez Malo. Los agentes del caso Leire consideran que la directora de la Guardia Civil se pleg� de este modo a las consignas de la trama criminal para blindar al presidente, que en el sumario aparece citado como �el One� y que, seg�n palabras que la fontanera atribuy� en privado a Cerd�n, estaba al corriente de toda la operaci�n.A ello se a�aden las mentiras en las que habr�an incurrido tanto Marlaska como Mercedes Gonz�lez. Los dos han negado p�blicamente cualquier relaci�n entre �sta y Leire D�ez, pero la UCO las sit�a en �al menos� tres reuniones. Los agentes tambi�n apuntan a conversaciones de m�vil entre ambas posteriormente borradas.A medida que la causa avanza, lo que dictaba el sentido com�n lo dicta tambi�n una acumulaci�n de indicios creciente. Y las piezas van encajando con una coherencia abrumadora. Frente a la campa�a populista en la que vive inmerso el Gobierno, ni ha habido una cloaca hecha de lawfare, de �UCO patri�tica� y de �bulos� period�sticos destinada a desestabilizar al presidente por ser �progresista�, ni existe una conspiraci�n orquestada por la oposici�n para apartarle del poder. Al contrario: es el Gobierno quien, seg�n lo que vamos conociendo, ha practicado una guerra sucia continuada contra los funcionarios que investigan a S�nchez y a su c�rculo m�s pr�ximo, con el prop�sito declarado de atornillarle al poder.La causa est� abierta y la Justicia deber� determinar su alcance penal, pero la responsabilidad pol�tica del presidente excede el umbral de lo c�vicamente tolerable en una democracia europea. La unidad de �lite de la Guardia Civil especializada en perseguir la corrupci�n denuncia haber sido v�ctima de una operaci�n de descr�dito y acoso por parte de sus superiores pol�ticos, aquellos a los que nombra el Consejo de Ministros. La reacci�n de S�nchez, que no ha dado ninguna explicaci�n sobre esta trama e incluso ha salido a apoyar a la gerente del PSOE, imputada por fabricar facturas para ocultar los pagos a la cloaca, s�lo subraya esa responsabilidad intransferible. El presidente y sus alfiles han superado la fase de avergonzarse de la corrupci�n para exhibir su impunidad. Es el paso que va de respetar la democracia a no hacerlo.