El 3 de junio el santoral católico conmemora a una de las figuras más valientes y ejemplares de los tiempos modernos: San Carlos Lwanga. Este joven converso lideró a la comunidad cristiana de Uganda a finales del siglo XIX, enfrentando con una fe inquebrantable las crueles persecuciones desatadas por el monarca local, quien pretendía erradicar el cristianismo de sus dominios. El heroico testimonio de fe y martirio de San Carlos Lwanga Carlos asumió el rol de principal catequista de la corte real tras la trágica ejecución de su mentor espiritual. Con gran valentía, el joven protegió activamente a los pajes reales de los constantes abusos del soberano Mwanga II, instruyéndolos secretamente en los valores evangélicos y bautizando en la clandestinidad a aquellos que se encontraban en peligro inminente de muerte. La furia del monarca estalló definitivamente cuando los jóvenes cristianos se negaron firmemente a renunciar a sus profundas convicciones religiosas. El gobernante ordenó el arresto inmediato de todo el grupo y los obligó a emprender una dolorosa marcha forzada de varios kilómetros hacia Namugongo, el sitio oficial destinado para la ejecución de las sentencias capitales.

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