En la luminosa jornada de este 30 de mayo, el santoral católico rinde un homenaje solemne a una de las heroínas más extraordinarias e inspiradoras de la cristiandad: Santa Juana de Arco. La célebre Doncella de Orleans, guiada por voces celestiales, unificó a su nación bajo el estandarte de Cristo antes de entregar su vida en el martirio. Las voces celestiales y el triunfo militar de Santa Juana de Arco Nacida en el humilde pueblo de Domrémy en 1412, la joven campesina llevó una infancia marcada por la piedad. A los trece años comenzó a experimentar visiones místicas de San Miguel Arcángel, Santa Catalina y Santa Margarita, quienes le encomendaron la audaz misión divina de liberar a Francia de la violenta dominación inglesa durante la Guerra de los Cien Años. Con una convicción inquebrantable, la joven doncella se presentó ante el delfín Carlos VII para liderar el ejército real. Su presencia en el campo de batalla desató un auténtico milagro estratégico, logrando levantar el terrible asedio de Orleans en pocos días. Los soldados, inspirados por su profunda pureza espiritual, combatían con un renovado y fervoroso entusiasmo religioso.
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