El 4 de junio el santoral católico conmemora a una de las almas más generosas de la Italia del siglo XVI: San Francisco Caracciolo. Nacido en los Abruzos bajo el nombre de Ascanio, este joven noble decidió entregar su vida por completo a Dios tras sanar milagrosamente de una grave enfermedad de la piel que padecía. La vocación de San Francisco Caracciolo y la adoración perpetua Luego de su ordenación sacerdotal en Nápoles, un error en la entrega de una carta lo unió espiritualmente a Juan Agustín Adorno. Juntos redactaron las reglas de una nueva congregación religiosa, los Clérigos Regulares Menores, aprobada por el Papa Sixto V, cuyos miembros sumaban un cuarto voto de austeridad absoluta a los tradicionales. El carisma principal de su fundación se centró en la Adoración Nocturna continua ante el Santísimo Sacramento. Francisco pasaba largas horas de la noche en profunda oración mística, obteniendo de la Eucaristía las fuerzas necesarias para desarrollar sus intensas jornadas de evangelización y asistencia social en las calles italianas y españolas.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.












