España es el principal inversor europeo en Cuba y uno de los socios económicos con mayor arraigo con el país caribeño gracias a los lazos históricos y culturales que unen a ambos países. La presencia empresarial española, intensificada tras el deshielo entre Barack Obama y Raúl Castro iniciado en diciembre de 2014, data de los años 90, cuando la empresa Meliá se convirtió en la primera cadena extranjera en operar un hotel en la isla, el Sol Palmeras de Varadero, inaugurado en 1990 junto a la estatal Cubanacán. Tras ella llegaron Iberostar, Barceló, Be Live —del grupo Globalia— o Blau, hasta sumar más del 60% de las habitaciones gestionadas en el país. Hoy, ese mismo arraigo convierte a las compañías españolas en las primeras en sufrir las consecuencias del estrangulamiento económico impulsado por la Casa Blanca.PublicidadLa clave está en un concepto que define el alcance del embargo: la extraterritorialidad. El bloqueo no afecta únicamente a Cuba y a sus empresas, sino también a quienes hacen negocios con la isla o interactúan con ella, con independencia de su nacionalidad. La Ley Helms-Burton de 1996, promulgada para internacionalizar el embargo y disuadir la inversión extranjera, codificó ese alcance y, en su Título III, permite a ciudadanos estadounidenses demandar ante sus tribunales a compañías extranjeras que se beneficien de propiedades nacionalizadas tras 1959. Pese a que incluso la Unión Europea rechaza esa aplicación extraterritorial por considerarla contraria al Derecho internacional y la combate mediante el llamado "Estatuto de Bloqueo", que prohíbe a las empresas comunitarias acatar esa legislación, la protección es limitada: una eventual condena no sería ejecutable en Europa, pero sus efectos persistirían en Estados Unidos, donde la mayoría de grandes compañías tienen activos.Ese efecto quedó especialmente agravado tras la batería de sanciones del 1 de mayo de 2026. Ese día, Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14404, que prevé medidas contra entidades consideradas una amenaza para la seguridad estadounidense. El decreto se concretó con sanciones específicas al Grupo de Administración Empresarial (GAE) —el conglomerado estatal vinculado a las Fuerzas Armadas cubanas— y a su filial turística, Gaviota. La novedad es que esta vez Washington activó las denominadas sanciones secundarias, dirigidas a cualquier actor extranjero que opere con el grupo, con especial presión sobre las instituciones financieras. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) fijó el 5 de junio como fecha límite para que las empresas extranjeras interrumpieran sus operaciones con esas entidades, bajo amenaza de quedar ellas mismas señaladas.El bloqueo petrolero, origen de la asfixiaAntes de las sanciones de mayo, Trump ya había cargado contra la isla impulsando un bloqueo petrolero. Cuba, dependiente de las importaciones de crudo, vio peligrar su suministro primero con el ataque estadounidense a Venezuela, su principal proveedor, y después con la presión sobre terceros países —entre ellos México—, que terminó de cerrar el grifo. El resultado es una crisis energética con cortes de hasta 20 horas que ha paralizado sectores enteros de la economía.Esa misma falta de carburante dejó sin queroseno para repostar a los aviones que aterrizaban en la isla, obligándolos a hacer escala en Santo Domingo (República Dominicana) para regresar. Una maniobra que dispara los costes operativos y que ha terminado forzando a aerolíneas como Iberia a cancelar parte de sus vuelos.PublicidadLa coyuntura quedó retratada en la entrevista que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, concedió a este periodista para Público durante la marcha del 1 de mayo en La Habana, el mismo día en que Trump firmaba esa nueva ronda de sanciones. El mandatario describió un país asfixiado y definió el bloqueo energético como un "castigo colectivo". "Lo que vamos a ver hoy es un discurso en forma de marcha que fortalece la unidad y expresa nuestra disposición a que nos quiten el bloqueo, que nos dejen vivir en paz", sostuvo durante la marcha.El bloqueo ataca el espacio aéreoEl caso de Iberia ilustra esa cadena de efectos. La compañía suspendió su ruta directa Madrid-La Habana desde el 1 de junio, sin previsión de retomarla antes de finales de octubre o noviembre. La decisión no fue abrupta: arrancó el 9 de febrero, cuando Cuba emitió un aviso aeronáutico (NOTAM) que confirmaba la indisponibilidad de combustible Jet A-1 en nueve aeropuertos internacionales, entre ellos los de La Habana, Varadero, Holguín, Santiago de Cuba y Camagüey. Desde entonces, las compañías se vieron obligadas a repostar en Santo Domingo, y la aerolínea redujo sus frecuencias de tres vuelos semanales en abril a dos en mayo, antes del cierre total. Durante el paréntesis, ofrece a sus pasajeros una conexión vía Panamá mediante un acuerdo de código compartido con Copa Airlines.Iberia suspendió su ruta directa Madrid-La Habana desde el 1 de junioLa falta de queroseno amenaza directamente al turismo, principal fuente de divisas del país. Al menos 11 aerolíneas internacionales han suspendido o recortado sus vuelos a Cuba en lo que va de 2026, con más de 1.700 vuelos cancelados, entre ellas Air France, Air Canada, Air Transat y Turkish Airlines. La salida de Iberia, sin embargo, admite un contraste revelador dentro del propio mercado español. Air Europa, del grupo Globalia, ha optado por mantener tres frecuencias semanales en la ruta Madrid-La Habana, conservando la misma escala técnica en Santo Domingo para repostar. La compañía afronta la temporada estival reforzando sus operaciones y se ha convertido en la única aerolínea española con vuelos directos a la isla, tras la suspensión también de World2Fly —propiedad del grupo Iberostar—, cuyo último vuelo operó el 20 de mayo.PublicidadEl turismo, en el punto de mira de TrumpEn la hostelería, la fotografía es igualmente desigual. Iberostar comunicó que, a partir del 1 de junio, dejaba de operar, comercializar y promocionar 12 hoteles en Cuba como respuesta al endurecimiento de las sanciones contra el GAE. Se trata de establecimientos gestionados junto a Gaviota, entre ellos el emblemático Grand Packard de La Habana, el Selection Ensenachos y el Coral Ensenachos en Cayo Santa María, el Selection y el Coral Holguín, el Selection y el Coral Esmeralda, el Selection La Habana, el Origin Bella Vista Varadero, el Origin Laguna Azul, el Origin Playa Pilar y el Origin Playa Alameda. La cadena, no obstante, no abandona la isla por completo: mantiene su presencia en establecimientos cuya contraparte estatal pertenece a otros grupos no vinculados al conglomerado militar, como Cubanacán y Gran Caribe. En un comunicado difundido a través de un turoperador, la empresa enmarcó la decisión en un proceso de adaptación al entorno regulatorio internacional, evitando citar directamente las acciones estadounidenses. Los hoteles desvinculados han pasado a ser administrados directamente por Gaviota, y días antes el operador canadiense Blue Diamond había dado el mismo paso.Iberostar comunicó que a partir del 1 de junio dejaba de operar, comercializar y promocionar 12 hoteles en CubaEl movimiento de Iberostar aumenta la presión sobre Meliá, la hotelera extranjera con mayor implantación en la isla, donde gestiona 34 establecimientos y más de 14.000 habitaciones. La compañía presidida por Gabriel Escarrer ya había advertido del deterioro del mercado cubano en la presentación de sus resultados del primer trimestre, comunicados a la Comisión Nacional del Mercado de Valores el 7 de mayo. En ese balance reconoció haber cerrado de forma paulatina cerca del 50% de su capacidad operativa en Cuba, en un proceso de "compactación" que concentra la actividad en menos instalaciones ante la caída de reservas y las dificultades de suministro. La empresa atribuyó el desplome a la crisis energética desencadenada por las sanciones y a la cancelación de conexiones aéreas, incluso desde su principal mercado emisor, el canadiense. Su beneficio neto consolidado cayó un 68% interanual, de 10,5 a 3,3 millones de euros, pese a que los ingresos globales del grupo crecieron gracias a otros destinos. En los hoteles que siguen abiertos, según la cadena, el turismo nacional representa casi la totalidad de las reservas, un mercado insuficiente para compensar la pérdida de visitantes extranjeros. Meliá calificó de "elevado" el grado de incertidumbre sobre su futuro en la isla.Meliá calificó de "elevado" el grado de incertidumbre sobre su futuro en la islaLas cifras oficiales dimensionan la magnitud del retroceso. Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), Cuba recibió 1.810.663 visitantes internacionales en 2025, un 17,8% menos que en 2024 y el peor registro desde 2002 si se excluyen los años de la pandemia. La cifra ni se acercó al objetivo gubernamental de 2,6 millones. Lejos queda el pico histórico de 2017-2018, cuando la isla rozó los 4,7 millones de turistas y unos 3.300 millones de dólares en ingresos, en pleno deshielo con Estados Unidos. El sector ha tenido que luchar desde entonces con el recrudecimiento de las sanciones durante el primer mandato de Trump, el golpe de la covid-19 y una recuperación pospandémica que nunca llegó a consolidarse. Lejos de revertir esa tendencia, el regreso de Trump a la Casa Blanca la ha acelerado: en el primer trimestre de 2026 las llegadas cayeron en torno a un 48% respecto al mismo periodo del año anterior.El GAE y la guerra de relatosLas últimas sanciones apuntan directamente al Grupo de Administración Empresarial (GAE, más comúnmente conocido como GAESA), un extremo al que el Gobierno cubano ha respondido con una declaración oficial publicada en Granma el 2 de junio que invierte el relato de Washington, que sitúa a la empresa como un conglomerado opaco que estaría enriqueciendo a una pequeña élite del país. Desde La Habana defienden que el grupo nació en pleno Período Especial, en los años noventa, como una "respuesta articulada" frente al cerco económico estadounidense, y no como la estructura opaca que describe la Casa Blanca. La lógica que expone es la del cerco y la evasión: el mismo país que impone sanciones unilaterales —no reconocidas por la Unión Europea— obliga a Cuba a dotarse de instrumentos para sortearlas, y son esos instrumentos los que después se convierten en blanco de nuevas sanciones. El Ejecutivo cubano niega que el conglomerado sea "vía de enriquecimiento de unos pocos" y reivindica su aporte a viviendas, termoeléctricas y obras hidráulicas.En cualquier caso, las sanciones de Trump han hecho más evidente la extraterritorialidad del bloqueo, cuyo perímetro nunca se restringió solo a las fronteras cubanas y que afecta de manera singular a un tejido empresarial español que no se siente suficientemente protegido por el derecho europeo.
El bloqueo de Trump a Cuba arrastra a las empresas españolas: Iberia suspende sus vuelos e Iberostar abandona 12 hoteles
El endurecimiento del bloqueo estadounidense sobre Cuba no se detiene en las fronteras de la isla.
Trump attiva secondary sanctions su entità cubane (Exec Order 14404). Iberia sospende Madrid-La Habana; Iberostar abbandona 12 hotel. Secondary sanctions OFAC richiedono compliance severa. Manager IT devono valutare exposure a enti sanzionati e ricalibrare governance.












