La amenaza de EE UU de sancionar a todas aquellas empresas que tuvieran negocios con Gaesa, el conglomerado militar que controla más de la mitad del PIB cubano, a partir del próximo viernes 5 de julio ya está surtiendo efecto. La hotelera balear Iberostar, la segunda cadena con más hoteles en Cuba (18) y con presencia en el archipiélago desde 1993, ha optado por dejar de gestionar desde este lunes los 12 hoteles que pertenecen a Gaviota, la filial hotelera de la Gaesa, según ha comunicado la cadena al turoperador argentino Sudameria. La decisión no ha sido confirmada directamente por la compañía balear, pero ha trascendido a través de un comunicado de ese turoperador argentino, uno de sus proveedores en el archipiélago, en el que Iberostar le informaba del cese de las operaciones. En el comunicado, la firma de la familia Fluxá lo achaca a las sanciones impuestas por la Administración Trump. “Como parte de un proceso de adaptación al entorno regulatorio internacional y con el propósito de preservar los estándares de calidad, cumplimiento y gestión que distinguen a la compañía, Iberostar Cuba Hotels & Resorts ha informado [de] que dejará de operar y comercializar un grupo de hoteles en Cuba a partir del 1 de junio de 2026″, explicaba el texto.Los alojamientos afectados son Iberostar Grand Packard, Iberostar Selection Ensenachos, Iberostar Coral Ensenachos, Iberostar Selection Holguín, Iberostar Coral Holguín, Iberostar Selection Esmeralda, Iberostar Coral Esmeralda, Iberostar Selection La Habana, Iberostar Origin Bella Vista Varadero, Iberostar Origin Laguna Azul, Iberostar Origin Playa Pilar y el Iberostar Origin Playa Alameda. Los otros seis restantes hoteles podrán seguir operando a través de las alianzas con Cubanacán y Gran Caribe, grupos turísticos vinculados al Gobierno cubano, pero no a Gaesa.Esta decisión eleva la presión sobre Meliá, la otra compañía balear señalada por Estados Unidos al ser la cadena con mayor número de activos en el archipiélago. El gigante hotelero de la familia Escarrer ha optado por la prudencia y ha preferido no pronunciarse por ahora sobre su futuro en Cuba ante el elevado nivel de incertidumbre. Pero la combinación de los apagones eléctricos, las dificultades para aprovisionarse de bebidas y alimentos y la pérdida de conexiones aéreas desde Canadá, el mayor mercado emisor, ha provocado que ahora mismo tenga la mitad de sus hoteles cerrados por falta de demanda. El mayor riesgo, sin embargo, pasa porque pierda de manera súbita las 14.000 habitaciones que gestiona en Cuba, que suponen el 14% de su cartera en el mundo, y el impacto que puede tener en su reputación y en su cotización en bolsa, que había subido un 40% en lo que va de año hasta los 11,2 euros.El riesgo de perder el 14% de sus habitacionesLa evolución de la cuenta de resultados de Meliá muestra el deterioro experimentado por el negocio en Cuba en los últimos años. En 2018, Meliá tenía una cartera hotelera de 39 activos y 15.294 habitaciones. Obtuvo un resultado bruto de explotación (ebitda) de 7 millones de euros, un 7% de los 99 millones que logró en todo el mundo. Asimismo contaba con 11.340 trabajadores en el archipiélago y la cubana era la nacionalidad más representativa de su plantilla global, siendo uno de cada cuatro trabajadores. Seis años después (los últimos datos desagregados disponibles corresponden a 2024), cerró con 35 hoteles y 14.818 habitaciones y unas pérdidas de 4 millones de euros frente a los 267 millones de euros que ganó en todo el mundo. Contaba con 10.681 trabajadores, un tercio del total de su plantilla.La salida de Iberostar llega poco después de la de la canadiense Blue Diamond, la tercera hotelera más importante por número de activos (15) que optó por dejar Cuba el pasado viernes, aunque desvinculó su decisión de las sanciones estadounidenses. “La decisión no ha sido tomada por acciones adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos y sí debe ser atribuida a una combinación de actores, entre los que se incluyen la reducción y la posterior suspensión de vuelos entre Canadá [el primer mercado emisor de turistas] y Cuba, que afecta al servicio en el destino y el deterioro de las condiciones operativas en el destino, lo que impide mantener los estándares de calidad”. La cadena hotelera canadiense también constata “un impacto directo en la demanda” por la recomendación de gobiernos como el canadiense o el británico de no volar a Cuba. “Como resultado de todo lo expresado, la compañía inició una salida gradual en febrero. Como consecuencia de la continuas restricciones operativas y las condiciones de mercado optó por cesar sus operaciones definitivamente el pasado viernes”.
Iberostar deja parte de sus hoteles en Cuba por la amenaza de sanciones de Estados Unidos y eleva la presión sobre Meliá
La hotelera balear comunica a un operador que abandona la gestión de 12 establecimientos que eran propiedad de Gaesa, el conglomerado militar en el punto de mira de la Administración Trump










