NoticiaLa revisión más amplia realizada hasta ahora sobre alcohol y salud concluye que los riesgos superan los posibles beneficios observados.Aunque algunas enfermedades mostraron una aparente reducción del riesgo con consumos bajos o moderados, los autores advierten que estas asociaciones podrían estar sesgadas por factores no medidos. Foto: iStockPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD02.06.2026 16:53 Actualizado: 02.06.2026 16:53
El debate sobre si existe una cantidad “segura” de alcohol para la salud recibió un nuevo aporte científico con la publicación de un amplio estudio internacional en la revista científica Nature Health, que concluye que incluso niveles bajos de consumo están asociados con un incremento del riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer y otras enfermedades. LEA TAMBIÉN La investigación, liderada por científicos del Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud (IHME) de la Universidad de Washington, revisó de manera sistemática la evidencia disponible sobre la relación entre el alcohol y 20 desenlaces de salud. Para ello, analizó 843 estudios de cohortes y casos y controles publicados entre 1961 y 2023, convirtiéndose en una de las evaluaciones más amplias realizadas hasta la fecha sobre los efectos del alcohol.Los beneficios cardiovasculares del alcohol son inciertos, pero los riesgos de cáncer son claros. Foto:iStockLos investigadores encontraron que el consumo actual de alcohol está asociado con mayores riesgos de desarrollar cáncer de mama, colorrectal, esofágico, de laringe, hígado, páncreas, próstata, estómago, cavidad oral y faringe. También identificaron asociaciones perjudiciales con pancreatitis, cirrosis y otras enfermedades hepáticas crónicas, infecciones respiratorias bajas, tuberculosis y fibrilación auricular.En contraste, el estudio detectó relaciones en forma de “J” o de “U” para algunas enfermedades, lo que significa que niveles bajos o moderados de consumo parecían asociarse con menores riesgos de diabetes tipo 2, enfermedad de Alzheimer y otras demencias, enfermedad coronaria y ciertos tipos de accidente cerebrovascular. Sin embargo, estos posibles efectos protectores desaparecían o se revertían a medida que aumentaba la cantidad consumida.El cáncer de faringe mostró la asociación más fuerteEntre las 20 enfermedades analizadas, el cáncer de faringe fue el desenlace con la evidencia más sólida de daño asociado al alcohol. Según los investigadores, el consumo promedio dentro de los niveles observados en la población estuvo relacionado con un aumento de al menos 105 % en el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.El estudio clasificó esta relación con la máxima calificación de evidencia posible dentro de su metodología, denominada “cinco estrellas”. Ninguna otra enfermedad alcanzó ese nivel.También encontró evidencia moderadamente fuerte de incremento del riesgo para cáncer de laringe, cirrosis y otras enfermedades hepáticas crónicas, pancreatitis, cáncer colorrectal y cáncer de labio y cavidad oral. En estos casos, el aumento conservador estimado del riesgo osciló entre 22 % y 49 %. LEA TAMBIÉN Los resultados mostraron además que el riesgo de varios tipos de cáncer aumenta de manera progresiva conforme se incrementa el consumo de alcohol. Por ejemplo, para cáncer de mama, una bebida estándar diaria equivalente a 10 gramos de alcohol puro ya estaba asociada con un riesgo relativo de 1,13 frente a quienes no consumían alcohol. En cáncer colorrectal, el riesgo relativo alcanzaba 1,17 con ese mismo nivel de consumo.Hay una relación progresiva entre el alcohol y el cáncer colorrectal, de mama y la pancreatitis. Foto:iStockPosibles beneficios, pero con incertidumbreUno de los hallazgos que los autores consideran más complejos es la aparente reducción de riesgo observada para algunas enfermedades metabólicas y cardiovasculares.En diabetes tipo 2, por ejemplo, el estudio encontró una relación en forma de “U”, con una reducción del riesgo en niveles bajos de consumo y un aumento posterior cuando la ingesta era mayor. El punto de menor riesgo se observó alrededor de los 18 gramos de alcohol por día, aunque los investigadores destacan que la protección desaparecía cuando el consumo superaba aproximadamente los 47 gramos diarios.Un patrón similar fue observado para la enfermedad coronaria. Sin embargo, al incorporar la heterogeneidad entre estudios y otros factores metodológicos, los investigadores concluyeron que la evidencia sobre un efecto protector cardiovascular era débil e inconsistente.Los autores subrayan que estos hallazgos proceden de estudios observacionales y podrían estar influenciados por factores de confusión no medidos. Por ello, advierten que no deben interpretarse como una recomendación para consumir alcohol con fines de protección cardiovascular o cognitiva.Incluso una bebida diaria puede asociarse a aumentos medibles en el riesgo de varios tipos de cáncer Foto:iStockImplicaciones para las políticas públicasLa investigación señala que las guías de consumo de alcohol varían ampliamente entre países, con umbrales considerados de bajo riesgo que oscilan entre 8 y 52 gramos diarios dependiendo del sexo y la jurisdicción. Sin embargo, los autores afirman que la evidencia actual no respalda la existencia de límites universales válidos para toda la población.De acuerdo con el estudio, las recomendaciones de salud pública deberían centrarse en comunicar de manera clara los riesgos asociados al alcohol, especialmente los relacionados con el cáncer, en lugar de basarse únicamente en umbrales arbitrarios de consumo.Los investigadores destacan que la percepción pública sobre el vínculo entre alcohol y cáncer sigue siendo limitada, particularmente en el caso del cáncer de mama y el cáncer colorrectal, pese a que la evidencia científica disponible es robusta. LEA TAMBIÉN No existe una recomendación universalComo conclusión, el equipo científico sostiene que los efectos del alcohol son complejos y varían según factores como la edad, el sexo, los patrones de consumo y la carga de enfermedad de cada población. Por esa razón, consideran que no existe un umbral universal de consumo que maximice la salud para todas las personas.Aunque el estudio reconoce que niveles bajos o moderados de consumo podrían asociarse con menores riesgos de algunas enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y demencias, insiste en que esas asociaciones son inciertas y deben evaluarse junto con los daños bien documentados del alcohol, especialmente el incremento del riesgo de cáncer incluso en niveles muy bajos de consumo.La principal conclusión de los investigadores es que las decisiones sobre el consumo de alcohol deben considerar el conjunto de la evidencia disponible y no únicamente posibles beneficios observados en algunas enfermedades específicas. Según el análisis, los riesgos aumentan de forma consistente a medida que crece la ingesta y, para numerosos tipos de cáncer, pueden comenzar desde los niveles más bajos de consumo.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








