Dinamarca vira ligeramente a la izquierda. El futuro Gobierno, encabezado de nuevo por Mette Frederiksen, apostará por fortalecer el Estado del bienestar y por impulsar políticas de corte ecologista. La primera ministra socialdemócrata, que este lunes sumó los apoyos necesarios para iniciar un tercer mandato, tras 69 días de negociaciones postelectorales, mantendrá la línea dura con la inmigración y reforzará la defensa de Groenlandia ante las amenazas de Estados Unidos, según lo pactado en el acuerdo de gobierno.Frederiksen liderará un Ejecutivo de coalición junto con los centristas del Partido Moderado y otras dos fuerzas progresistas (la Izquierda Verde y el Partido Social Liberal). El nuevo Gobierno, cuya composición será revelada este miércoles, suma 82 de los 179 escaños del Parlamento, aunque gozará de una cómoda mayoría en la Cámara gracias al respaldo de la formación más escorada a la izquierda del arco político danés, la Alianza Roji-Verde, y de La Alternativa (ecologistas).“Hemos hecho posible lo imposible”, ha declarado este martes Frederiksen en una rueda de prensa conjunta con los líderes de los otros partidos integrantes del nuevo Gobierno, que la socialdemócrata ha definido como “un trébol de cuatro hojas”. “Este acuerdo ayudará a mejorar la vida de los daneses. Queremos ofrecer un apoyo específico a aquellos que se han visto más afectados por el aumento de los precios de la gasolina y el diésel”, ha subrayado la mandataria.Tras una primera legislatura en la que gobernó en minoría, con el apoyo del resto de las formaciones de izquierda, Frederiksen optó en 2022 por girar al centro y selló una coalición con los centristas y la derecha liberal; una fórmula inédita en la política danesa y que esta vez no contaba con los escaños necesarios para poder reeditarse.Entre las medidas sociales que figuran en el acuerdo de gobierno destacan: el transporte público gratuito para los menores de 22 años, nuevas ayudas para los pensionistas y un plan de emergencia para reforzar la atención psiquiátrica a niños y adolescentes. La agenda verde se impulsará con una prohibición nacional del uso de pesticidas, una explotación porcina más respetuosa con el medio ambiente y una estrategia para duplicar la superficie dedicada a la agricultura ecológica. Además, el Ejecutivo de centroizquierda recuperará en 2030 un festivo que se eliminó hace dos años con el argumento de aumentar el presupuesto en defensa.El pacto de gobierno, sin embargo, no incluye un impuesto a las mayores fortunas del país escandinavo, una promesa que Frederiksen convirtió en el eje central de su campaña electoral. El acuerdo sí reduce a la mitad el IVA en todos los alimentos y lo elimina para las frutas y las verduras. Frederiksen ha destacado al final de su comparecencia que el nuevo Ejecutivo se mantendrá firme en la estricta política antinmigración que la socialdemócrata ha enarbolado desde que llegó al poder en 2019. “Eso es absolutamente crucial para la cohesión de nuestra sociedad y, por ello, queremos expulsar a más delincuentes extranjeros”, ha subrayado la primera ministra, que en los últimos meses ha defendido a capa y espada en Bruselas la creación de centros de deportación fuera del territorio comunitario. Defensa de GroenlandiaEl documento pactado entre los cuatro partidos incluye un compromiso para reforzar la defensa de Groenlandia: “El Gobierno se mantendrá firme en la soberanía del reino, la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación”. La firmeza con la que Frederiksen respondió el pasado enero a las amenazas de Donald Trump de anexionar a Estados Unidos la isla ártica —parte integrante del Reino de Dinamarca— impulsó sus opciones de mantenerse en el poder. Ante el repunte de los socialdemócratas en los sondeos, la primera ministra anunció en febrero la convocatoria de elecciones anticipadas.El Partido Socialdemócrata obtuvo en las elecciones de marzo el 21,3% de los votos, su peor resultado en casi 125 años. Aun así, fue la fuerza más respaldada con una amplísima diferencia. La fragmentación del Parlamento danés, con hasta 12 partidos representados —tres de ellos de ultraderecha— abocó a unas complejas negociaciones de gobierno, las más largas en la historia del país nórdico. De mantenerse al frente del Ejecutivo durante los próximos cuatro años, Frederiksen se convertirá en la primera ministra danesa que más tiempo ha estado en el cargo desde la II Guerra Mundial.