El país escandinavo celebra este martes unas elecciones anticipadas en las que la primera ministra socialdemócrata se perfila como favorita

Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca y una de las figuras con mayor peso de la socialdemocracia en Europa, busca este martes en las urnas una holgada victoria que le permita retener el poder. Tras unos pésimos resultados de su partido en las municipales del pasado noviembre y en un momento en el que los sondeos la alejaban de un tercer mandato, su firme respuesta ante las amenazas de Donald Trump de anexionar Groenlandia a Estados Unidos

en-la-primera-ministra-danesa-que-frena-a-trump.html" data-link-track-dtm="">ha revitalizado su liderazgo y la ha situado de nuevo como la principal candidata para gobernar el país escandinavo durante los próximos cuatro años.

Frederiksen, de 48 años, llegó a la jefatura del Gobierno en 2019, convirtiéndose en la primera ministra más joven en la historia de Dinamarca. Ferviente europeísta, firme defensora de Ucrania y partidaria de medidas muy restrictivas en materia de inmigración, la líder socialdemócrata gobernó en minoría, respaldada por los partidos de izquierda, durante su primer mandato. Tras las elecciones de 2022, en las que el llamado bloque rojo obtuvo una mayoría absoluta in extremis, Frederiksen descartó a los aliados tradicionales del Partido Socialdemócrata y optó por girar hacia la derecha con una fórmula inédita en la política danesa, al pactar una coalición de gobierno con el Partido Liberal y Los Moderados (una formación centrista).