El uso internacional del euro ha aumentado en los �ltimos a�os, pero en gran medida debido a las circunstancias y no a su dise�o. En un sistema monetario global cada vez m�s competitivo, Europa debe actuar con decisi�n para fortalecer el papel de su moneda: apoy�ndose en bases s�lidas, siguiendo el ritmo de los cambios globales y acompa�ando la ambici�n pol�tica con pasos concretos.El sistema monetario internacional es cada vez m�s objeto de disputa. Las grandes econom�as que antes confiaban en que el sistema funcionar�a por s� solo ahora est�n redefiniendo activamente el uso de sus monedas. Europa ha sido una excepci�n hasta ahora. El papel mundial de nuestra moneda ha ido ganando progresivamente terreno en los �ltimos a�os, aunque impulsado en gran medida por las circunstancias y no por voluntad propia. Esto ya no es suficiente. En un entorno global en evoluci�n, el euro debe tener un prop�sito m�s claro para Europa, y esta debe estar dispuesta a actuar para conseguirlo.Las condiciones de partida son favorables. Desde mediados de la d�cada de 2010, el �ndice sint�tico del papel internacional del euro ha aumentado en torno a 1,5�puntos porcentuales. La cuota del euro en las reservas mundiales se sit�a en aproximadamente el 20�%, pr�cticamente igual que en las �ltimas dos d�cadas. Sin embargo, la deuda internacional emitida en nuestra moneda alcanz� casi el bill�n de euros el a�o pasado, el nivel anual m�s alto desde la introducci�n de la moneda �nica. En 2025, durante varios episodios en los que buscaban seguridad, los inversores compraron euros y activos denominados en euros al mismo tiempo que vend�an d�lares y bonos del Tesoro de Estados Unidos.Estos avances se apoyan en dos pilares: El primero es de car�cter estructural. Europa es la mayor econom�a abierta del mundo, con exportaciones cercanas a los 4�billones de euros el a�o pasado. Nuestra determinaci�n por defender el Estado de derecho incluso bajo presiones sin precedentes, la independencia de nuestro banco central, la solidez de nuestro marco fiscal y la apertura de nuestro mercado �nico son cualidades estructurales que ya no est�n aseguradas de forma universal.El segundo es que, en aquellos �mbitos en los que Europa ha actuado con decisi�n, los resultados han llegado. Un marco europeo coherente en materia de finanzas verdes y sostenibles ha impulsado un liderazgo claro en los mercados: el euro ha superado al d�lar y se ha convertido, por primera vez, en la principal moneda en el mercado mundial de bonos verdes. Y los pagos inmediatos est�n despegando a un ritmo exponencial, respaldados por la legislaci�n de la UE y por el sistema paneuropeo de pagos inmediatos operado por el Eurosistema.All� donde hemos tomado decisiones, hemos avanzado. Pero ahora hace falta m�s. Casi un tercio del comercio exterior chino se liquida en renminbis, frente a un porcentaje pr�cticamente nulo hace una d�cada. La cuota de esa moneda en la financiaci�n del comercio mundial ha alcanzado el 8�%, por delante del euro. Y m�s del 20�% de los intercambios de Francia con China se facturan ya en renminbis. Esta evoluci�n refleja una pol�tica deliberada de China para ampliar el papel de su moneda en aquellos �mbitos en los que puede ejercer su peso econ�mico.Y este cambio no se limita a China. En Estados Unidos, la reciente legislaci�n sobre stablecoins denominadas en d�lares apoya un esfuerzo deliberado por extender la red de esa moneda al mundo digital. Actualmente, las stablecoins denominadas en d�lares tienen un papel marginal en los pagos internacionales, representando menos de un 1�% de los flujos transfronterizos. Pero la intenci�n es utilizar las nuevas tecnolog�as para afianzar a�n m�s una moneda ya dominante. Las mayores econom�as del mundo est�n adoptando medidas decididas y Europa no puede ser la �nica que no lo haga.El BCE est� cumpliendo su funci�n dentro de su mandato contribuyendo a la estabilidad macroecon�mica -estabilidad de precios, estabilidad financiera y solidez del sector bancario- y asegurando la disponibilidad de liquidez en euros. Recientemente hemos decidido ampliar EUREP, nuestra facilidad repo para bancos centrales, para apoyar la transmisi�n fluida de nuestra pol�tica monetaria: a partir de este a�o ofreceremos acceso permanente a liquidez en euros, a cambio de activos de garant�a de alta calidad denominados en euros. Permitir que un conjunto m�s amplio de bancos centrales de todo el mundo pueda abordar con rapidez los riesgos de escasez de liquidez en euros reforzar� la confianza en el uso global del euro.Tambi�n estamos liderando los esfuerzos para asegurar que el dinero de banco central est� preparado para el futuro. Comenzaremos a emitir dinero de banco central tokenizado en septiembre de este a�o para liquidaci�n de operaciones mayoristas. Estamos preparando un complemento digital del efectivo, el euro digital, que podr�a utilizarse para pagos cotidianos. Y, en el �mbito de los pagos transfronterizos, estamos trabajando en la interconexi�n de nuestro sistema de pagos inmediatos con los de otros pa�ses, con un enfoque que respete su soberan�a. Conjuntamente, estas iniciativas asegurar�n que el euro se mantenga en la frontera tecnol�gica.Pero reforzar las bases m�s amplias de la posici�n de una moneda -fortaleza econ�mica, peso geopol�tico y seguridad jur�dica- corresponde a los legisladores de la UE. Lograr un aut�ntico mercado �nico, una uni�n de ahorros e inversiones, una mayor productividad y la capacidad necesaria para proteger la seguridad exterior y energ�tica de Europa impulsar�an la confianza en su potencial de crecimiento y resiliencia. La UE tambi�n podr�a apoyar el papel del euro en la facturaci�n y en la financiaci�n del comercio, en consonancia con su liderazgo en el comercio mundial.El fortalecimiento del papel internacional del euro no se producir� por s� solo. Tendremos que elegirlo y traducir las palabras en hechos.Piero Cipollone. Miembro del Comit� Ejecutivo del BCE