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El hombre que amaba a las mujeres (1977) no está entre lo mejor de la filmografía de François Truffaut. Esta película, la primera que vi del cineasta francés a los 17 años en el cineclub del BCR, fue calificada por la crítica de frívola y esquemática, pero a su favor podemos anotar que es muy entretenida y, sin exagerar, hasta perdurable.
Bertrand Morane (Charles Denner) no puede vivir sin el cariño de las mujeres, a quienes divide entre las potrancas y las gatitas. Este tipo es capaz de todo con tal de poder cruzar palabra con aquella que le gusta, siempre y cuando sus piernas le llamen la atención, porque, según él, a través de una somera observación del contorno de las pantorrillas y tobillos, se puede llegar a conocer el carácter y la personalidad de las mujeres.
Podría pensarse que Bertrand es un seductor incorregible, un hormonal que deambula por las calles de Montpellier. Pues no. No es el clásico mujeriego en búsqueda de aventuras; es solo un sujeto normal y corriente, de casi 50 años, dispuesto a ofrecer honestas dosis de afecto, ternura y cariño. A Bertrand solo le basta su franqueza para hacer que las mujeres se enamoren perdidamente de él, tal y como le ocurre con Delphine (Nelly Borgeaud). Delphine está obsesionada con recibir toda la atención posible, toda una loca de atar que llega a matar a su esposo para tener el camino libre con Bertrand.






