Cuando no habían pasado ni dos días de la derrota electoral histórica que sufrió el PSOE andaluz el pasado 17 de mayo, los socialistas vieron cómo la mancha de la corrupción caía sobre José Luis Rodríguez Zapatero, el talismán de la campaña de María Jesús Montero. Con el partido lamiéndose todavía las heridas de semejante golpe emocional, la Guardia Civil se presentó en Ferraz para registrar la sede de la formación durante más de 12 horas por las ramificaciones del caso Leire. En todo ese tiempo, la líder del PSOE andaluz y vicesecretaria general federal no se ha pronunciado públicamente. La última vez que Montero se puso delante de los micrófonos fue el 18 de mayo en una entrevista con Angels Barceló en la Cadena Ser. Unas horas antes, en el hotel donde el PSOE pasó la noche electoral, también valoró los resultados, los peores de su partido en la comunidad con 28 escaños. Hizo autocrítica, asumió errores en la comunicación y un fracaso en su objetivo de movilizar a los votantes socialistas abstencionistas, aunque logró sumar unos 50.000 votos respecto a 2022. También dejó claro que su intención es liderar la oposición en Andalucía una vez eche a andar la legislatura, aunque evitó hablar de un futuro a más largo plazo. Y desde entonces no ha vuelto a pronunciarse sobre ningún asunto de actualidad. La exvicepresidenta primera, que no es especialmente activa en redes, apenas ha publicado tres tuits desde el 18 de mayo. Uno sobre los resultados, otro por el fallecimiento de la cineasta cordobesa Josefina Molina y un tercero para felicitar al nuevo secretario de Organización de las Juventudes Socialistas de España, el sevillano Santiago Limón. Más allá de eso, el silencio. Ni entrevistas, ni ruedas de prensa, ni apariciones públicas, algo que cambiará este martes, cuando acudirá al Parlamento andaluz, donde está prevista una atención a los medios. El PSOE andaluz pasa por un momento complejo por el cóctel explosivo que se ha encontrado tanto dentro como fuera. Montero reunió a su ejecutiva el mismo 18 de mayo y tuvo una reunión con los secretarios generales provinciales el 21 de mayo. Este lunes reapareció en la Ejecutiva federal, donde ejerce como número dos a pesar de que el puesto de vicesecretaria es un tanto particular. Tiene más de simbólico y de cercanía a Pedro Sánchez que mando en plaza en la vida diaria de Ferraz, un desempeño más propio de la secretaria de Organización, Rebeca Torró. Esa particularidad de su cargo orgánico no quita para que el silencio sobre el caso Leire no haya sido llamativo. Montero es una de las dirigentes socialistas que se cuenta entre quienes dijeron ser engañados por Santos Cerdán. Y es ahí donde el PSOE quiere encapsular los movimientos de la fontanera, en una alianza entre el navarro y la exmilitante de Portugalete que operaba a espaldas de la oficialidad del partido. Lo mismo ocurre con Zapatero tras la investigación que ha provocado su imputación por el caso Plus Ultra, sobre todo después de que Montero compartiera escenario con el expresidente hasta en cuatro ocasiones en la campaña del 17-M. Mutis de dirigentes "Vamos hacia delante, pero es muy duro", expresa un miembro de la dirección del PSOE andaluz, sumido en un estado de desánimo que no queda muy lejos de momentos tan complejos como la sentencia del caso de los ERE que condenó a Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Más allá del silencio de Montero, ninguno de los dirigentes de peso del partido se han colocado delante de los periodistas desde el 18 de mayo, en parte por el desánimo, pero también por lo endiablado de la actualidad. Montero descansó en los primeros días tras la debacle electoral, igual que han hecho todos los candidatos en estos prolegómenos de la XIV legislatura andaluza. Después ha llenado su agenda con reuniones internas como las citadas, pero también muchas otras que ya van encaminadas a la organización de la labor de oposición. Ahí se incluyen las cábalas sobre la composición de la Mesa del Parlamento, que se elige el próximo 11 de junio. Ahí se sabrá si PP y Vox han encaminado ya sus conversaciones y tienen un acuerdo para el reparto de puestos, pero los socialistas dan por hecho que podrán conservar dos puestos con los números que salieron de las urnas el 17-M. Zapatero fue una estrella principal en la campaña de Montero (ep) Los socialistas han teorizado ya algunos de los problemas que sufren y han comenzado a diseñar cómo será su intento por reactivarse en los próximos años. De un lado planean un trabajo pensado para paliar "la desconexión con la calle" y alinear el trabajo en la Cámara autonómica con el que realizan en los municipios. También pondrán el foco en la fiscalización del nuevo Gobierno de Juanma Moreno, una labor que no ha sido todo lo intensa que debería hasta ahora. La líder del PSOE andaluz despejó las dudas sobre su marcha tras el 17-M que habían alimentado muchos, pero no hizo lo mismo con su continuidad. Eso ha provocado un runrún inevitable sobre una especie de interinidad en la federación más numerosa del partido. El mal momento que viven los socialistas a nivel nacional y el calendario del electoral del próximo año impiden que pase de ahí. Los alcaldes están ya pensando en cómo resguardar su fortín y casi todos defienden que sea separando las generales de las municipales que se celebrarán en menos de un año. Regidores como el de Rota o San Fernando han defendido la necesidad de alejar los comicios generales y, sobre todo, evitar un súperdomingo Regidores como el de Rota, Javier Arana, o San Fernando, Patricia Cavada, han defendido la necesidad de alejar los comicios y, sobre todo, evitar un súperdomingo. Ambos gobiernan con mayoría absoluta a pesar de que el PP ha arrasado en sus municipios y en el PSOE saben que la supervivencia y cualquier posibilidad de rearme pasa por mejorar en las próximas municipales. No es mal punto de partida si se tiene en cuenta que los 19 puntos de distancia entre socialistas y populares el pasado 17-M no llegaron a 5 puntos en las locales de 2023. Sobre el silencio de Montero, el PSOE pone un espejo en el PP. Lo hizo el lunes María Márquez, vicesecretaria general de los socialistas andaluces, que acusó a Juanma Moreno de estar "escondido" por la lentitud de los populares en arrancar la legislatura. Dos semanas después de las elecciones, nadie en San Telmo ha llamado a Vox, como denunció el secretario general de la formación ultra, Ignacio Garriga. Cuestionados por ese asunto, ni en San Telmo ni en el PP andaluz han respondido al respecto. La tesis al respecto en el PP es que hay tiempo hasta el 11 de junio, cuando las cartas comenzarán a ponerse boca arriba. Cuando no habían pasado ni dos días de la derrota electoral histórica que sufrió el PSOE andaluz el pasado 17 de mayo, los socialistas vieron cómo la mancha de la corrupción caía sobre José Luis Rodríguez Zapatero, el talismán de la campaña de María Jesús Montero. Con el partido lamiéndose todavía las heridas de semejante golpe emocional, la Guardia Civil se presentó en Ferraz para registrar la sede de la formación durante más de 12 horas por las ramificaciones del caso Leire. En todo ese tiempo, la líder del PSOE andaluz y vicesecretaria general federal no se ha pronunciado públicamente.
Montero desaparece dos semanas para digerir el golpe electoral y los casos que asedian al PSOE
La última comparecencia de la exvicepresidenta fue en la noche electoral, aunque al día siguiente estuvo en la cadena SER. Desde entonces mantiene reuniones internas para preparar la oposición, que liderará con total seguridad










