Desde la noche electoral del 17 de mayo en Andalucía, la candidata socialista Mª Jesús Montero no ha comparecido en rueda de prensa. Apenas sí ha dado la cara tras la debacle electoral del PSOE andaluz (PSOE-A) e, incluso, se escabulló por la puerta de atrás de la sede de la formación en Sevilla para eludir a los periodistas el 18 de mayo. Al menos mantiene la regularidad: realiza tan buen trabajo en la oposición como en campaña.PublicidadHay que reconocerle a Montero que obtener peores resultados que Juan Espadas no era sencillo y lo ha conseguido. Cuando fue designada candidata y el PSOE andaluz renunció a su renovación, todavía restaba casi más de un año y ya se veía venir el desastre electoral. Dicho lo cual, los malos resultados del PSOE no han supuesto ninguna sorpresa, se han ajustado a lo previsto por cualquiera que conozca mínimamente la realidad andaluza. Llevar el cartel de paracaidista del aparato siempre juega en contra.Montero, con la inestimable colaboración de Pedro Sánchez, ha conseguido rebajar al PSOE-A a profundidades nunca antes vista en la región. Ni siquiera el escándalo de los ERE lo hundió tanto. Las malas noticias para los socialistas no terminan aquí, porque después del 17-M, Montero se ha encargado de darle la estocada. Ha bastado que se borre del mapa. Tan sencillo como eso.El hecho de que, incluso, se haya pillado in fraganti a la socialista a la fuga roza la humillación. La conducta ya era deshonesta para con sus propios compañeros y compañeras de partido, pero eludir sus responsabilidades, no liderar el barco que ella misma ha llevado a la deriva, es ruin.Lo más sorprendente del asunto es que desde el PSOE-A continúan cerrando filas en torno a ella. Con semana y media desaparecida en combate, resultó patético esta semana escuchar al secretario de Comunicación del PSOE-A, Fernando López Gil, decir que Montero "no está desaparecida" y que "sigue trabajando con una agenda intensa en Andalucía". Y los Reyes Magos no son los padres y madres. Todo el mundo lo sabe.PublicidadSi fuera cierto lo que afirma López Gil resulta incomprensible que no sea la propia Montero quien explique el intenso trabajo interno que, según el secretario de Comunicación, está realizando. Es lo menos que le debe a su militancia y simpatizantes. Desde luego, no parece la mejor de las estrategias de comunicación para reconectar con una ciudadanía que cada vez le da más la espalda.Bajo el timón de Montero, el barco del PSOE-A ha encallado y tiene tantas fugas de agua que se hunde. La sensación que transmite el partido ahora mismo es que la capitana ya ha alcanzado tierra firme mientras la tripulación continúa achicando un agua infestada de tiburones del PP. Qué fácil se lo ponen a Juan Manuel Moreno Bonilla, la verdad.Ese barco en cuestión tiene los días contados. Toca nadar a tierra firme, ahora que todavía quedan fuerzas, y esperar el rescate. El auxilio, no obstante, no va a llegar ni del entorno de Pedro Sánchez ni del de Montero. Es algo que en el PSOE-A tenían que haber visto el mismo día que Juan Espadas dio un paso al lado, harto del boicot al que fue sometido desde Ferraz, que amplificó aún más su ineptitud.PublicidadLa desaparición de Montero confirma que ella actúa ya más como Wilson, el balón de voleibol de la película Náufrago, que como el protagonista que encarna Tom Hanks. Y el problema no es únicamente ese, es que Wilson no está solo: pelotas hay muchas y muchos en el PSOE. Llega un momento en la vida de cualquier partido en el que se confunde unidad con seguidismo y disenso con crispación. Es lo que está sucediendo en las filas socialistas, tanto a nivel nacional como andaluz. Es precisamente cuando esto sucede, cuando las bases han de demostrar su fortaleza o debilidad.El PSOE-A con Montero al frente no está pensando en Andalucía. En su lugar, tiene la mente puesta en cómo y qué puede aportar a Sánchez en las elecciones generales, se convoquen cuando se convoquen. Esto es otro signo de debilidad ante el que se escuchan pocas voces críticas constructivas que, por cierto, nada tiene que ver con la actitud que Emiliano García-Page lleva demostrando hace años. De seguir así, el PSOE-A se despertará con la ausencia de Montero-Wilson pero, a diferencia de Náufrago, no habrá un barco de rescate, sino tiburones.