Una docente termina con la cara contra el asfalto tras ser empujada por la espalda por un policía en Valencia. Esa imagen debería perseguirnos. No hablamos de un forcejeo ni de una intervención necesaria; hablamos de una ciudadana desarmada que cae al suelo tras un empujón por la espalda. El uniforme otorga autoridad, pero nunca debería amparar la impunidad. Resulta de una ironía cruel que a quienes nos enseñan desde niños en la escuela que no se debe pegar, se les responda con esta violencia policial. Cuando el monopolio de la fuerza del Estado se ejerce así contra quienes defienden la educación, el pacto social salta por los aires. Tolerar esta actitud supone un fracaso colectivo. La autoridad existe para proteger y se demuestra con proporcionalidad, no empujando a traición a ciudadanas pacíficas. Si este acto violento se resuelve sin consecuencias reales, el problema dejará de ser una agresión puntual para convertirse en la triste confirmación de que, a veces, el uniforme solo sirve para amparar la ley del más fuerte.Gonzalo Sánchez Diéguez. Valdemoro (Madrid)Oportunidades perdidasSi el interés de los ciudadanos está por encima de los intereses partidistas, no se acaba de entender que el único partido que puede frenar a la ultraderecha (germen de todos los males según el argumentario socialista) no lo haga. Tuvo la oportunidad en Extremadura, donde algunas voces internas reclamaron el apoyo instrumental al PP. Tuvo la oportunidad en Castilla y León y también en Aragón, pero no lo hizo. Todavía está a tiempo de brindar su apoyo a Juan Manuel Moreno en Andalucía en vez de alegrarse de que este tenga que pactar con Vox. Tal vez así el PSOE podría recuperar parte de la confianza perdida antes de la gran debacle electoral que presagia la corrupción que le atenaza. Tal vez así obligaría al PP a tener que elegir y enfrentarse también a sus propias incoherencias. Gabriela Cañas. Alcobendas (Madrid)La influencia de la IglesiaReconociendo la labor social de alguna organización perteneciente a la Iglesia Católica e independientemente de las características personales de actual Papa, es evidente que se trata del líder de una organización machista y antidemocrática, que además persevera por mantener en España una financiación y fiscalidad privilegiadas y no evita que alguna de sus asociaciones especulen con pisos donados. Con estas peculiaridades de la Iglesia, es sorprendente que ante la visita del Papa a Madrid se cedan centros educativos públicos para albergar a sus seguidores o que vaya a ser recibido en el Congreso por la gran mayoría de diputados, mostrando el Estado, como señalan desde Europa Laica, una subordinación y vasallaje casi humillantes. No son actuaciones propias de un Estado aconfesional.Carlos García Aguado. MadridGeneración ZDicen que mi generación (Z) es una generación de vagos e incompetentes. Yo he visto en mis abuelos la resiliencia, y el esfuerzo, pero también he visto el silencio y la opresión. Yo, a mis 25 años, trabajo y estudio. Tampoco me da miedo callarme, las injusticias se dicen y se recriminan. Creo que somos una generación que ha roto los esquemas, que no quiere seguir con el sistema que nos sostiene, y que busca dignidad en todas partes. Lo lucho cada día y lo veo en todas partes. Somos una generación que, más allá de lo que dicen, estamos rompiendo las barreras. Tiempo al tiempo.Irene Ros Morcillo. Albacete
Violencia intolerable
Los lectores y las lectoras escriben sobre la agresión policial a una docente en Valencia, la crisis política, la visita del Papa a Madrid, y la generación Z












