Cabo SueltoEs terrible la imagen de la profesora valenciana estampada violentamente contra el suelo por un inspector de Polic�a ataviado de antidisturbiosManifestaci�n de profesores de la educaci�n p�blica en Valencia.EFEActualizado Lunes,

junio

23:00Audio generado con IALa televisi�n y las p�ginas principales de los peri�dicos repiten la imagen de la profesora valenciana estampada violentamente contra el suelo por un inspector de Polic�a ataviado de antidisturbios. La mujer asist�a a una manifestaci�n de docentes para reclamar mejoras laborales. Una concentraci�n pac�fica. Este era el peligro que alojaba, el delito que merec�a empuj�n. El inspector le ha partido la cara. La avilantez de la autoridad se ha cebado con ella.Los profesores, maestros y educadoras infantiles llevan semanas en huelga en varias ciudades espa�olas. Tambi�n los m�dicos de la Sanidad P�blica protestan contra las carencias, el exceso de horas, la falta de recursos, los salarios por el suelo. De las que importan en el �mbito de lo publico, docentes y m�dicos son dos profesiones necesarias y complejas. Tratan directamente con material sensible: ni�os, j�venes y enfermos. El acoso sucesivo de los espacios de la educaci�n y de la sanidad p�blica es otro mal por donde se achica una democracia. La izquierda desatiende en ocasiones igual que la derecha. Y me detengo seis o siete l�neas en la derecha: el president de la Generalitat Valenciana, Juan Francisco P�rez Llorca, ha embestido los micr�fonos para decir a la altura de la espumilla que la violencia contra los profesores es igual a la violencia que padece su partido. Otro indeseable. Su partido es el PP de Valencia y no ha dado respuesta clara de la actividad de Carlos Maz�n en el d�a de la Dana que dej� 238 muertos. Es de una malformaci�n pol�tica brutal insinuar que las reclamaciones de una manifestaci�n sosegada de docentes tiene en com�n la violencia con las demandas impecables de los familiares cabreados por la desidia de un Gobierno de embusteros como aquel. Lo advert�a Nietzsche: "El desierto avanza".El abuso policial contra la docente vale para cualquiera que sale a protestar teniendo raz�n. Esta furia desigual que desprecia a quienes ayudan a educar es un s�mbolo n�tido de degeneraci�n, otra vez m�s. Quiero recordar a esos profesores, los m�os, que me ense�aron a escribir bien y nunca sumaron a la correcci�n ortogr�fica un sopapo. A los amigos que trabajan hoy con firme decencia para que sus alumnos tengan, si quieren tener, idea de las cosas. La educaci�n sustenta firmemente toda nuestra vida. Partirle el ment�n y el tabique a una profesora por denunciar las carencias con las que ejerce su oficio est� cerca del acto de pegarle fuego a un libro. Tienen la misma ra�z. Entonces sientes espanto por la forma inexorable en la que vuelven los peores fantasmas.