La radicalización del presidente, ampliamente comentada a lo largo de estos cuatro años, también ha envalentonado a una derecha muy conservadora

Un fenómeno político ha tomado por sorpresa a Colombia en la primera vuelta presidencial. Abelardo de la Espriella, el abogado que durante años ocupó titulares con polémicas, lideró la votación frente a Iván Cepeda, el candidato del presidente Petro. El país disputará su futuro en segunda vuelta entre dos proyectos extremistas y sus visiones antagónicas del Estado y la sociedad.

Para entender la altísima votación de De la Espriella en las urnas y su repentina escalada en las encuestas —solo entre abril y mayo había subido en 10.1% en intención de voto, según Invamer— hay que dar una mirada al tenso momento político de los últimos cuatro años, definido por una retórica de intimidación con espadas de Bolívar y los llamados a una constituyente por parte del presidente Petro. El auge de Abelardo de la Espriella es una de las más claras consecuencias del discurso divisivo y radical que utilizó Petro durante su mandato frente a la prensa, la oposición y las instituciones democráticas.

En la política, como en la física, aplica la tercera ley de Newton, que enuncia que cada acción trae una reacción como resultado. La radicalización del presidente, ampliamente comentada a lo largo de estos cuatro años, también ha envalentonado a una derecha muy conservadora que siempre ha existido y que ha encontrado en el discurso anti institucional de Petro la excusa perfecta para poner sobre la mesa sus propias intenciones. Estos dos polos, que ahora se enfrentarán en una segunda vuelta, se han visto fortalecidos por una campaña de bandos y trincheras en la que el gran ausente ha sido el debate.