OpiniónEl fútbol permite cambiar de canal, demostrar que en el fondo el país nos importa mucho aunque tengamos diferentes visiones sobre cómo conducirlo.01.06.2026 22:01 Actualizado: 01.06.2026 22:01 A fin de cuentas, resulta afortunado que los años de elecciones presidenciales coincidan con los del Mundial de Fútbol. Y que los comicios tengan lugar muy cerca del inicio del torneo.Es cierto que cada cuatro años algunos sectores productivos se resienten por el hecho de que la economía, o parte de ella, se ralentiza en espera de los resultados electorales. Muchas inversiones se detienen o se aplazan, pues los empresarios quieren tener mayor claridad en relación con el panorama en el cual se deben mover. Entre otras razones porque un nuevo presidente puede replantear las normas fiscales y abrir o cerrar las puertas a la inversión extranjera y a la llegada de productos de otras latitudes.Al mismo tiempo, muchas compañías concentran sus planes de mercadeo y publicidad en torno al Mundial de Fútbol, de manera que algunos sectores –y, en especial, pequeñas y medianas empresas– dejan de recibir inversiones que les resultan fundamentales y de las cuales depende en parte su supervivencia.Es curioso que dos electores sentados en orillas ideológicamente distantes se insulten, pero unas horas más tarde se abracen, cuando suene el pitazo inicial de un partido.No obstante, ante la polarización que ha caracterizado las últimas elecciones presidenciales, ante el tono poco amable y muchas veces belicoso que utilizan los candidatos para referirse a sus rivales, y que se traduce en manifestaciones agresivas de sus seguidores y en un ambiente pugnaz, similar a un polvorín, siempre a punto de estallar, el fútbol aparece como un bálsamo.Es curioso –por decir lo menos, porque también es triste en muchos sentidos– que dos electores sentados en orillas ideológicamente distantes se insulten y se maltraten de palabra ante la imposibilidad de respetar a quienes piensan diferente, pero unas horas más tarde se abracen, cuando suene el pitazo inicial de un partido en el cual ambos animan a la selección nacional.De cualquier manera, después de tantos meses en los cuales la política parecía por momentos el único tema, y el tono se hace más agresivo a medida que se acerca la hora de ir a las urnas, el fútbol permite cambiar de canal, limar asperezas, demostrar que en el fondo el país nos importa mucho aunque tengamos diferentes visiones sobre cómo conducirlo.Lo siento por aquellos a los que no les gusta el fútbol: están en su derecho, claro está, pero quizás les cueste más trabajo escapar en estos días a esas calenturas electorales que por momentos amenazan con convertirse en incendio. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Un bálsamo llamado fútbol
El fútbol permite cambiar de canal, demostrar que en el fondo el país nos importa mucho aunque tengamos diferentes visiones sobre cómo conducirlo.
El fútbol funciona como bálsamo durante el Mundial, reduciendo polarización política y permitiendo a electores de visiones opuestas unirse tras la selección nacional. El evento desvía inversión publicitaria de PME hacia el deporte, impactando significativamente presupuestos de marketing y supervivencia empresarial en otros sectores.














