Amado HerreroActualizado Lunes,

junio

20:00La capacidad de los antecesores y parientes de los sapiens para utilizar el fuego marc� uno de los hitos fundamentales de la Prehistoria. El fuego proporcionaba calor, ofrec�a protecci�n contra los depredadores y, m�s tarde, les permiti� cocinar, lo que ampliaba la variedad de alimentos que pod�an consumir. Tambi�n aportaba nuevas posibilidades de fabricaci�n de herramientas e influy� en la organizaci�n social. Por eso establecer una cronolog�a de c�mo los hom�nidos adquirieron esta tecnolog�a, es tan importante para entender la evoluci�n de nuestra especie.Los cient�ficos creen que el uso del fuego en los hom�nidos comenz� con el aprovechamiento oportunista de incendios forestales de origen natural. Algunos estudios hab�an situado las primeras pruebas de este comportamiento hace alrededor de un mill�n de a�os. Este lunes, un equipo de investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), en colaboraci�n con otro equipo de la Universidad de Toronto, revela que poblaciones de Homo erectus que ocuparon la cueva de Wonderwerk, en Sud�frica, ya manipulaban y utilizaban el fuego hace entre 1 y 1.8 millones de a�os.El hallazgo se detalla en un art�culo en la revista PLOS ONE, cuya primera autora es la paleont�loga Mar�a Dolores Mar�n-Monfort.Sus autores han estudiado nuevos estratos del yacimiento sudafricano, donde han comprobado que, aunque los H. erectus no sab�an producir fuego, s� fueron capaces de introducirlo en el interior de la cueva, a unos 30 metros de la entrada y alimentarlo. Descartan que los restos quemados que han hallado sean el resultado de fuegos naturales ocurridos all�. Y permiten retrasar la primera utilizaci�n conocida del fuego asociada con el g�nero Homo hasta el Pleistoceno temprano.Adem�s, los restos apuntan a una continuidad en su utilizaci�n en el yacimiento. "El fuego no fue un fen�meno puntual porque aparece en distintos niveles estratigr�ficos, separados por decenas de miles de a�os, lo que refuerza la idea de que ya sab�an transportar y mantener el fuego en espacios protegidos", explica la investigadora del MNCN Yolanda Fern�ndez-Jalvo.Para saber m�sLos cient�ficos creen que en esos procesos desempe�aron un papel fundamental las egagr�pilas, bolas compactas con los restos de alimentos no digeridos que regurgitan las rapaces. La presencia de estas aves predadoras est� documentada en la cueva de Wonderwerk desde hace casi 2 millones de a�os, y el suelo deb�a estar cubierto de restos de este tipo. Seg�n apunta el estudio de los f�siles hallados en la cueva africana, este material ofreci� una forma de mantener vivo el fuego. "Se trata de un fuego muy sutil que hemos identificado en los huesos de micromam�feros", explica Fern�ndez-Jalvo.Los vestigios de roedores y otros animales peque�os muestran se�ales inequ�vocas de haber sido expuestos a altas temperaturas en los niveles analizados, donde el equipo identific� evidencias claras de combusti�n. En determinadas �reas el 100% de los f�siles analizados mostraron signos de este tipo.M�todo innovadorA pesar de su importancia para el estudio de la evoluci�n, determinar cu�ndo aprendieron los seres humanos a manipular el fuego es particularmente complejo; las pruebas de combusti�n se degradan y son dif�ciles de reconstruir. Las cenizas y el carb�n vegetal pueden ser f�cilmente arrastrados por el viento o el agua y los sedimentos cocidos pueden erosionarse y dispersarse. Adem�s, aun cuando sobreviven objetos, a menudo es dif�cil descartar la quema accidental en un incendio de origen natural, la utilizaci�n oportunista o la combusti�n deliberada.Hace unos meses un equipo del Museo Brit�nico utiliz� un an�lisis multidisciplinar para datar en alrededor de 415.000 a�os restos hallados en el condado de Suffolk, en Inglaterra, que muestran una t�cnica de ignici�n deliberada que los investigadores brit�nicos reivindicaron en un art�culo en Nature como la m�s antigua datada hasta la fecha.En el caso del estudio que se publica en PLOS ONE, �ste ha sido posible gracias a una nueva metodolog�a no invasiva e innovadora basada en luminiscencia, que identifica el efecto del fuego. Est� basada en las propiedades de luminiscencia de restos �seos quemados, que se han estudiado mediante la espectroscop�a infrarroja por transformada de Fourier (FTIR), una t�cnica ampliamente utilizada en arqueolog�a."La metodolog�a que hemos desarrollado nos permite distinguir f�siles quemados de aquellos que han sufrido alteraciones qu�micas durante la fosilizaci�n, como la fluoridaci�n o dep�sitos de manganeso, que pueden imitar visualmente los efectos del fuego. Hemos mejorado la resoluci�n con la que podemos identificar f�siles quemados en contextos muy antiguos", se�ala Fern�ndez-Jalvo.Los autores subrayan que se trata de una t�cnica r�pida, no destructiva y f�cilmente aplicable a grandes conjuntos de restos, por lo que esperan que su generalizaci�n permita iluminar un elemento esencial en la Prehistoria: la evoluci�n en la utilizaci�n y creaci�n del fuego.