En sus orígenes, y según la RAE, la comida (especialmente la grasa) o el vino se ponían rancios cuando habían perdido su sabor por el paso del tiempo, las personas eran rancias cuando se habían quedado, también, pasadas, las familias gozaban de “rancio abolengo” cuando sus orígenes eran antiguos. Pero nada dice el diccionario de tener cara de rancia o de ser la rancia de lugar, como sinónimo de borde, desagradable y fuera de lugar.Para la generación Zeta rancia o rancio puede ser aburrido, pero también antipático, alguien que no encaja. Tampoco tiene que ser siempre un adjetivo. Lo rancio puede ser un estado general, una estética, o algo aún más sutil, una vibe. Tener una vibe superrancia sí que es un drama porque nadie sabrá explicarte cómo se arregla semejante desgracia. Afortunadamente puede ser también un estado pasajero “está en modo rancio”. En ese caso no es tan grave. Ya se le pasará.Lo rancio puede ser un estado general, una estética, o algo aún más sutil, una 'vibe'Algo rancio también da cringe, vocablo anglosajón en el centro de la jerga adolescente que significa vergüenza ajena, y en Tiktok suele ser viral en vídeos que critican a cómicos de “humor rancio”, anticuados, sin gracia, o que hacen comentarios machistas, racistas o clasistas.También sirve rancio para algo que se ha estropeado, una cita desastrosa donde la otra persona “no se lo curró nada”, fue “tacaña” o “mal educada, hizo algún comentario fuera de lugar, que no venía al caso, o incluso olía, y aquí sí sería su uso tradicional, a rancio. Otra categoría en TikTok que merece el abuso del adjetivo son los comentarios a series de televisión que triunfaron en los años noventa o los 2000. Todos los personajes son rancios y lo conflictos, ya ni os cuento. Es “televisión rancia”.Aunque hay que decir que en la era de la ironía y la resignificación sin pausa, hay perfiles enteros de TikTok que triunfan bajo el nombre “Soy una rancia” con posts de caras largas, zascas, y en general una actitud condescendiente y borde ante el mundo. “Soy una rancia” es una actitud desafiante, una declaración de intenciones: no pienso quedar bien con casi nadie. Y lo dejo dicho con hashtags #modorancio #missimpatia # meimportatuopiniónunamierda. Porque ser rancia es ser borde, pero a veces se puede presumir de ello.La culpa de que los más jóvenes adoptaran el término a tiene la cultura de los memes y las redes sociales que convirtieron el conflicto generacional en uno de los grandes temas de Internet, con una división de generaciones –una más o menos cada diez años– que la mayor parte de los sociólogos rechaza por ser demasiado “marketiniana”.El lenguaje siempre ha sido un signo de identidad de las tribus y los grupos sociales.En este contexto había que diferenciarse de los viejos, que igual solo iban una década por delante, y el lenguaje siempre ha sido un signo de identidad de las tribus y los grupos sociales.Entre 2015 y 2018, fue “cuñado” la palabra para describir todo lo anticuado y machista. Se refería al señor de mediana edad (aka señoro) que opinaba de todo sin tener mucha idea y con grandes cuotas de condescendencia. De ese concepto se saltó en la siguiente década a lo rancio.Entre 2018 y 2021 el término estaba en boca de los streamers que lo usaban en directo en sus vídeos de programas antiguos de televisión o para calificar tácticas muy vistas y pasadas de videojuegos. En cuestión de tiempo los adolescentes la incorporaron a su jerga habitual ya totalmente desvinculado de su tradicional significado gastronómico.'El Risitas' acuñó la palabra cuñadoPropiasAlgunos observadores del fenómeno apuntan a que era un término perfecto para sustituir a cringe (también muy usado como vergüenza ajena). Quizás rancio como insulto era más sonoro y contundente.A partir de 2022 TikTok acabó por viralizar el término cuando el algoritmo empezó a premiar los comentarios a clips de series como Friends. Allí era todo rancio, la ropa, los chistes y sobre todo las citas y las relaciones de pareja. Y así es como rancio ha llegado a 2026 como un código rápido que inmediatamente distancia a la generación que sigue llamando rancio al vino y a las patatas fritas, de la otra que sabe que rancio es todo lo demás, empezando por los que siguen usando el adjetivo como manda la RAE.