Por Nicolás Cortázar Chica (@nicolas.cortazar.c)Al inicio, Zermatt, ubicado en el sur de Suiza, no estaba realmente en mis planes. Durante el viaje por Europa había pensado visitar otras ciudades, pero nunca imaginé que terminaría viviendo una de las mejores experiencias de mi vida en un pequeño pueblo en medio de los Alpes suizos. Sinceramente, ahora no cambiaría ese viaje por nada. Desde el trayecto en tren desde Milán ya se sentía que el viaje iba a ser distinto. Poco a poco, el paisaje comenzó a cambiar por completo: montañas gigantes cubiertas de nieve, pequeños pueblos entre los valles y ríos congelados aparecían por la ventana. Mientras más nos acercábamos a Zermatt, más impresionante se volvía todo. Recuerdo quedarme viendo por la ventana prácticamente durante todo el camino, porque parecía una película. Incluso antes de llegar ya se podían ver algunos nevados enormes alrededor del pueblo.Algo curioso de Zermatt es que casi no se permiten autos normales dentro de la ciudad. Todo es mucho más tranquilo, silencioso y limpio. Apenas llegué, sentí un ambiente diferente al de cualquier otra ciudad europea que había visitado. Las calles llenas de nieve, las casas de madera iluminadas y el frío hacían que el lugar pareciera un cuento, pero esta vez en la vida real.Boleto a… Madrid: crecer desde ceroCasi a finales de diciembre tuve la oportunidad de hacer senderismo por las montañas cercanas al pueblo. Fue una de las partes más especiales del viaje. Después de caminar durante un buen rato, pudimos ver todo Zermatt desde arriba, rodeado completamente de montañas gigantes. También tuvimos la suerte de ver el famoso Matterhorn desde abajo, algo que, honestamente, impresiona muchísimo más en persona que en fotos. Durante el recorrido, incluso encontramos un pequeño pueblo antiguo abandonado en medio de las montañas, algo que hizo que la experiencia se sintiera todavía más única.Matterhorn, un recorrido memorableEn otra jornada fui a esquiar en Matterhorn Glacier Paradise, una de las estaciones de esquí más famosas de Suiza y también una de las más altas de Europa. Subir hasta ahí ya era impresionante por los paisajes, pero lo mejor fue cuando finalmente pude ver el Matterhorn completamente despejado y justo frente a nosotros. Es una de esas cosas que se quedan grabadas en la memoria. El cielo estaba totalmente azul y la nieve reflejaba toda la luz; sinceramente, parecía una postal.Después de esquiar terminé agotado, así que probar un chocolate caliente suizo mientras nevaba fue, inevitablemente, uno de los mejores momentos del viaje. En Suiza, el chocolate caliente realmente sabe distinto, con un sabor que se queda grabado. Esa noche, después de la cena, salimos del restaurante y comenzó a nevar otra vez. Ver cómo caía la nieve en silencio sobre todo el pueblo iluminado fue, probablemente, uno de los momentos más especiales que he vivido viajando. Otra cosa que me sorprendió de Zermatt es lo conectado que está todo con la naturaleza. En cualquier parte del pueblo puedes mirar hacia arriba y ver montañas enormes rodeándote. Además, el Matterhorn tiene una forma tan perfecta y reconocible que incluso inspiró el diseño del famoso chocolate Toblerone, detalles que hacen mágico el lugar.Boleto a... Festejos en un crucero por los ríos de EuropaNunca pensé que terminaría viviendo una experiencia así en los Alpes suizos, mucho menos en un lugar como Zermatt. Fue uno de esos viajes que aparecen sin demasiada planificación, pero que terminan siendo inolvidables. Entre la nieve, las montañas, el esquí, el silencio del pueblo y los paisajes entendí por qué tantas personas consideran a Zermatt uno de los lugares más especiales del mundo.Es una experiencia que voy a recordar toda la vida. Recomiendo visitar Zermatt y esquiar en sus montañas; si se planifica con tiempo, se puede encontrar buen hospedaje antes de que se agote.
Boleto a... Zermatt, una postal en los Alpes
Entre paisajes nevados, recorridos en tren, esquí frente al Matterhorn y el silencio de un pueblo rodeado de montañas se vivió una experiencia inolvidable.






