Nunca en domaLa democracia espa�ola necesita mecanismos para defenderseMiriam Nogueras, portavoz de Junts en el Congreso.MUNDOActualizado Domingo,
mayo
23:13Audio generado con IAParece que esto ya estar�a. Conviene empezar a extraer lecciones para que no vuelva a repetirse una legislatura tan corrosiva para las instituciones. La m�s obvia ha sido comprobar hasta qu� punto los socios de investidura (y de coalici�n) del Gobierno han renunciado interesadamente a fiscalizar el poder. Partidos que siempre critican al Estado espa�ol porque les parece gen�ticamente corrupto, autoritario e irreformable han terminado convertidos en c�mplices y sostenes de un Gobierno cercado por sospechas grav�simas y bien fundadas del tipo de delitos que siempre denunciaron. Saben bien que la ca�da del Gobierno supondr�a tambi�n el final de su hipertrofiada influencia.PNV, Bildu, ERC o Junts no representan individualmente ni a un 2 % del voto nacional. Incluso sumados apenas alcanzan al 6 % del electorado. Sin embargo, su capacidad para condicionar los presupuestos, las agendas y hasta la vida emocional del pa�s es disparatadamente desproporcionada en relaci�n con el tama�o de su base electoral.�Es sensato que una democracia tenga una barrera de entrada tan baja para que formaciones con un apoyo tan reducido puedan paralizar un pa�s entero, dejarlo sin presupuestos y blindar gobiernos corruptos en funci�n de intereses particulares que en modo alguno buscan el bien com�n? Hablamos de partidos que adem�s tienen como fin �ltimo la disoluci�n del pa�s, y que alientan el desprecio hacia las instituciones que garantizan nuestro Estado de derecho. El relato del lawfare, introducido por los nacionalistas catalanes y asimilado ya por el PSOE, es buena prueba del destrozo que se ha hecho a la confianza en la justicia, sin la cual una democracia enferma y muere.De todas las reformas que habr�a que hacer para prevenir los graves problemas de gobernabilidad que hemos sufrido en esta legislatura, nada es m�s sencillo que cambiar la ley electoral. Democracias perfectamente homologables a la espa�ola, como Alemania, establecen umbrales m�nimos de representaci�n parlamentaria en torno al 5 %. Catalu�a tambi�n contempla una barrera del 3% para acceder al reparto de esca�os. Si eso es leg�timo en esa comunidad, no deber�a ser sacr�lego plantearlo para el conjunto de Espa�a.Bastar�a con exigir ese 3 % para reducir de forma dr�stica el poder de chantaje de peque�os partidos, desincentivar la aparici�n de nuevos micropartidos identitarios y devolver el centro de gravedad de la pol�tica a los programas que busquen el beneficio de todos. No podemos volver a ser rehenes de fuerzas min�sculas cuya prioridad jam�s ser� fortalecer las instituciones comunes, sino debilitar al Estado para maximizar su capacidad de extracci�n.Ser�a una magn�fica noticia que el pr�ximo Gobierno hiciera bandera de este debate. El propio PSOE se lo agradecer�a secretamente con mucho alivio, pues el estr�s postraum�tico que les va a quedar va a ser persistente. La democracia espa�ola necesita mecanismos para defenderse, y tras lo visto esta legislatura queda totalmente legitimada para hacerlo sin complejos ni miramientos: la causa no solo es justa, si no existencial.














