Mar�a Santamar�aEnrique Carrasquilla C. MadridActualizado Lunes,
junio
00:25Los vecinos de la Avenida de P�o XII ya est�n acostumbrados a las sirenas de la polic�a. No por la delincuencia, ya que es una zona muy tranquila, sino porque viven en un enclave donde conviven la Comisar�a de Polic�a Nacional del distrito de Chamart�n, la Nunciatura Apost�lica de Espa�a y las embajadas de lugares como India, Palestina o Rep�blica Checa. Pero desde hace un par de semanas todos contienen el aliento y se preparan para la llegada del Papa Le�n XIV a finales de semana: "Veo la habitaci�n del Papa desde mi ventana", exclama Mercedes, una vecina que reside en una torre cercana a la Nunciatura.En el barrio ya se conocen todos, y los residentes de m�s antig�edad recuerdan con emoci�n las visitas de los anteriores papas. Juan Pablo II estuvo en la capital madrile�a en 1982 y 2003, mientras que Benedicto XVI lo hizo en el 2011. En todas las ocasiones, los santos padres se alojaron en el mismo lugar, el n�mero 46 de la Avenida de P�o XII, todo un motivo de orgullo para ellos: "Es un honor que venga a nuestro barrio".Las vistas de los vecinos de la zona a la habitaci�n del Papa.Antonio HerediaPero la movilizaci�n viene acompa�ada de todo tipo de preparaciones y medidas especiales que dificultan la vida vecinal. El movimiento de las fuerzas de seguridad es constante en Chamart�n. Agentes, tanto de paisano como uniformados, patrullan constantemente, analizando cada zona. Los porteros de los edificios colindantes, cuyas ventanas ofrecen una vista directa al patio de la Nunciatura, se han convertido involuntariamente en la primera l�nea de acci�n. "Viene la polic�a repetidamente. Nos han pedido los datos, nos preguntan si vemos algo raro y nos han insistido en que no dejemos pasar a nadie ajeno a los edificios", relata uno de los conserjes de la zona.El control alcanza a los comercios locales. Jos�, el farmac�utico del barrio, confirma que el protocolo es muy minucioso: "Nos han pedido la informaci�n de los trabajadores y han revisado si tenemos c�maras de seguridad". Sin embargo, el hombre asegura que el ambiente general es de ilusi�n y a�ade que "de momento no nos han mandado cerrar. Es m�s, los vecinos me han dicho que le diga cosas a Pedro S�nchez; est�n deseando que venga el Papa".Sede la Apost�lica en el barrio de Chamart�n, donde se alojar� el papa Le�n XIV.Antonio HerediaEl despliegue es total e incluye desde unidades del subsuelo hasta equipos de francotiradores que ya estudian los tejados del distrito. Adem�s, las comitivas oficiales contar�n con la presencia de la Guardia Suiza y el apoyo de inhibidores de frecuencia, lo que ya est� provocando las primeras quejas entre los vecinos por interferencias en las televisiones y radios.Para dar la mejor imagen posible al Santo Padre el Ayuntamiento ha arreglado y pulido el barrio en tiempo r�cord: "Han limpiado a fondo y han asfaltado toda la calle en apenas dos noches", comenta una vecina que lleva 42 a�os viviendo en el barrio y que ha sido testigo las visitas papales anteriores. Desde su piso de 14 plantas, lamenta que los �rboles tapan cada vez m�s las vistas al jard�n de la Nunciatura, pero es de las m�s ilusionadas: �Todo lo que me saque de la rutina, me arregle el barrio y me d� seguridad, bienvenido sea�, dice.El Hotel Ilunion, de cuatro estrellas y situado frente a la Nunciatura, albergar� a todo el s�quito que acompa�a al Papa. El lugar cuenta con 200 habitaciones y una plantilla de 80 trabajadores (el 80% de ellos, personas con discapacidad de la ONCE). El establecimiento estar� completamente vac�o de clientes habituales desde el d�a 5. La polic�a ya ha pedido las fichas de todo el personal y se ha establecido un �nico punto de acceso blindado con control estricto. La avanzada de seguridad llegar� d�as antes para la inspecci�n final, mientras que la comitiva principal lo har� el mismo d�a del evento. La otra cara es la de los hostales y posadas de los alrededores, que no registran un impacto directo en sus reservas para los d�as laborables, aunque s� prev�n un lleno absoluto para el fin de semana del 6 y 7 de junio.El edificio de la Nunciatura Apost�lica.EFEEn medio de los grandes nombres, las historias personales se encuentran en las aceras de la avenida. En el quiosco del barrio, Dolores y Marcelo, una pareja de origen peruano, contemplan el ajetreo con fe. Ella, que compagina las ma�anas en el quiosco con las tardes trabajando para Amazon, recuerda que ya ha sido bendecida en el pasado por el Papa Benedicto.A pesar de que las autoridades no han comunicado si en las calles adyacentes a la Nunciatura se sufrir�n cortes permanentes, salvo en los momentos exactos de las llegadas y salidas de las comitivas, la visita s� influir� a la movilidad de Chamart�n con restricciones durante m�s de 96 horas en la zona de P�o XII.Sin embargo, la rutina empresarial de la zona es tan severa que el propio Ayuntamiento ha solicitado formalmente a las empresas del eje de La Castellana y Chamart�n que faciliten el teletrabajo. Una recomendaci�n que muchas compa��as ya han acatado. "En mi oficina ya nos han confirmado que esos d�as nos quedamos en casa teletrabajando, va a ser imposible moverse por aqu�", afirma un joven empleado de la zona de la Nunciatura.Entre el orgullo de volver a ser la casa del Papa, el despliegue policial sin precedentes y el blindaje de la Castellana, los vecinos de Chamart�n se preparan para una semana hist�rica. Una cita que se celebrar� en las fachadas, donde el distrito ya valora engalanar las terrazas con balconeras conmemorativas para recibir a Le�n XIV y a los fieles que los acompa�en.














