La noche del 23 de mayo, varios camiones del Ayuntamiento de Madrid comenzaron a ocupar los primeros metros del paseo de Recoletos para levantar la infraestructura que recibirá desde este sábado al papa León XIV. Dos semanas después, en la plaza de Cibeles se alza ya una estructura de hierro de 12 metros de altura que servirá como altar principal de la misa multitudinaria prevista para el domingo. A su alrededor, decenas de operarios ultiman la instalación de pantallas gigantes, torres de sonido, vallas de seguridad y una decoración compuesta por más de 100.000 flores ornamentales mientras esquivan a turistas que se sacan fotos con las imágenes de Robert Prevost y los últimos trabajadores que todavía regresan a sus oficinas. Además de los grandes escenarios instalados en Cibeles y la plaza de Lima, el montaje, que según las cifras avanzadas por los organizadores movilizará una inversión cercana a los 15 millones de euros, impactará directamente sobre el principal corredor de negocios de la capital. El eje norte-sur formado por la Castellana, Recoletos y el Prado, más de cuatro kilómetros que conectan ministerios, sedes corporativas, bancos, despachos y centros administrativos, permanecerá parcialmente bloqueado durante varios días. A ello se añaden cortes totales o parciales en arterias clave como Alcalá, Goya, Génova, Concha Espina o General Perón, complicando la movilidad en buena parte del centro financiero madrileño. Y es precisamente ahí donde el impacto de la visita papal trasciende el ámbito religioso. El paseo de la Castellana es el auténtico distrito financiero de la capital, pero se divide en barrios. Al norte, destaca el núcleo de las Cinco Torres, cuatro de ellas están dedicadas a oficinas (sedes de empresas como KPMG, Amazon, Moeve o PWC) y una quinta es la sede de IE University, cuyas clases concluyeron hace pocos días, lo que evita cualquier problema, y una clínica del grupo Quirón. En el centro destaca el complejo de Azca y Nuevos Ministerios, donde se dan la mano algunas de las mayores corporaciones del país junto a gran parte de los cuarteles generales del Gobierno, mientras que conforme se baja hacia el sur, la arquitectura corporativa va dejando paso a palacetes y edificios más clásicos, hasta llegar al icono de Torres Colón. De norte a sur, destaca el poder patrimonial de tres empresas, Mutua Madrileña, Merlin y Pontegadea, que junto al Consorcio de Compensación de Seguros controlan casi un tercio de los metros cuadrados de moqueta de esta arteria. Además, el Estado posee otro tercio con numerosos ministerios y edificios administrativos que riegan el Paseo de la Castellana. La aseguradora presidida por Ignacio Garralda (Mutua Madrileña) está en el número 33, espacio donde también organiza eventos en su gran auditorio y atiende presencialmente a asegurados. Mientras que los actos en su auditorio han mantenido la afluencia prevista tanto el miércoles como el jueves, la afluencia de mutualistas o ciudadanos interesados en firmar una póliza se ha reducido a la mitad. Los propios empleados de Mutua se han acogido al teletrabajo en más de un 60% de los casos, especialmente aquellos que necesitan ir en coche, y se espera que este viernes sea la inmensa mayoría. En el resto de edificios que la aseguradora posee en la Castellana, la asistencia media ha caído un 40%, y se espera que sea mayoritaria este viernes e, incluso, en algunos casos el lunes. Merlin ha dado flexibilidad a sus empleados, aunque al tener sus oficinas en el norte, en el número 257 del Paseo de la Castellana, no se ven tan afectados como muchos de sus inquilinos, especialmente lo que están en el entorno del estadio Santiago Bernabéu, en la zona de Azca, donde ayer ya se notó un fuerte impacto del teletrabajo, y donde se espera que tanto este viernes como el lunes sea la opción mayoritaria. Mutua Madrileña, Merlin, Pontegea, el Consorcio de Compensación de Seguros y el propio Estado son los grandes caseros de la Castellana En Madrid, las oficinas de Pontegadea están en Torre Picasso, rascacielos que este jueves ha visto reducirse a la mitad la afluencia, mientras que en Torre Moeve, su otro activo trofeo de la Castellana, la opción por el teletrabajo ha sido mucho menos, del 22%. La inmobiliaria de Amancio Ortega también es dueña de Castellana 92, sede de A&G, entidad que este viernes espera una masiva elección del trabajo remoto. Además, al estar justo al lado del Bernabéu, donde el lunes por la tarde acudirá el Papa, la entidad ha dado orden de que a partir de las dos de mediodía toda la plantilla se vaya a casa. Colonial, otra de las grandes patrimonialistas del país, también ha dicho a sus equipos de Madrid y Barcelona, ciudad que León XIV visitará la próxima semana, que prioricen el teletrabajo ante las restricciones de tráfico que se esperan. Empresas en remoto Ante la inminente visita del papa a Madrid, empresas de primer nivel como OHLA (torre Emperador Castellana), Moeve —antigua Cepsa— (torre Moeve), FTI Consulting Spain (paseo de Recoletos) y Enerclub (paseo de la Castellana, 257), por citar unos ejemplos, han decidido activar medidas de flexibilidad laboral para sus plantillas. Con el objetivo de evitar el colapso en la capital, especialmente durante las jornadas clave del 5 y 8 de junio, se ha priorizado el trabajo en remoto y la adaptación de horarios. Según explican los propios empleados de estas firmas, las directrices internas están siendo muy claras: "Tenemos flexibilidad de entrada y salida, y con la visita del papa teletrabajo según necesidades", señalan unos, mientras que otros apuntan que la recomendación pasa por el "teletrabajo, menos reuniones y, a ser posible, no entrar en Madrid hasta el martes". Desde las corporaciones añaden que, efectivamente, se ha lanzado una recomendación oficial para esos días específicos, priorizando el trabajo desde casa mientras dure la visita institucional. Los bancos consultados explican que las sucursales abrirán y operarán con normalidad, pero con medidas de flexibilidad en la entrada y salida para los trabajadores. Además, para servicios centrales y otros centros de trabajo las recomendaciones son las mismas que en el resto de grandes empresas: priorizar el teletrabajo, reuniones 'online' y evitar desplazamientos. Estas directrices aplican, sobre todo, para centros corporativos a lo largo del paseo de la Castellana, en el recorrido papal. CaixaBank, por ejemplo, tiene su sede operativa en Madrid, heredada de Bankia, en una de las torres Kio, en Castellana, 185, y otro centro en plaza de Colón, 1. El banco ha aplicado medidas de flexibilidad y, si es necesario, teletrabajo en los centros corporativos, servicios territoriales y centros de atención remota, mientras que la red comercial permanecerá abierta al público de forma general si se puede desarrollar la actividad. También está en Castellana, en el número 24, el palacio donde está ubicado el grueso de los empleados de Santander Banca Privada y Santander Asset Management, donde se priorizará el teletrabajo, igual que en Deutsche Bank, que tiene un edificio en Castellana, 18. Igualmente, apenas habrá empleados en la sede operativa de Bankinter de Castellana, 27. Fuera de Castellana, aunque el papa no pase por la puerta, la logística también se complica y se quieren limitar los desplazamientos. Santander y BBVA han optado por facilitar teletrabajo en sus grandes centros corporativos de Boadilla y Las Tablas, respectivamente, igual que Sabadell en Serrano, 73 y en Isabel Colbrand, 22, o ING, en Vía de los Poblados. Abogados en casa Uno de los sectores más afectados, por emplazamiento y modelo de trabajo, es el legal. Buena parte de los grandes despachos ocupan edificios situados precisamente en el corredor sobre el que recaen las principales restricciones de movilidad. También las 'Big Four' han optado por reforzar las medidas de flexibilidad y teletrabajo, y sus sedes operan estos días muy por debajo de los niveles habituales de ocupación. Opinión La mayoría de los bufetes mantendrá abiertas sus oficinas, aunque con una ocupación previsiblemente inferior a la habitual. Algunos de los principales despachos internacionales tienen sus sedes en pleno corredor afectado por los cortes, como Freshfields, en Torre Europa; Hogan Lovells; Dentons; DLA Piper; Clifford Chance; Eversheds Sutherland o Araoz & Rueda. Algunos bufetes llevan recomendando el teletrabajo desde el pasado 3 de junio. Otras firmas han optado por reforzar la flexibilidad interna para las jornadas que se prevén más complicadas. No obstante, muchos se ciñen a la fórmula de reforzar los mecanismos de flexibilidad y dejar en manos de cada equipo la organización de la actividad durante los días con mayores restricciones. No todas las firmas apuestan por este modelo. Aunque han pedido no ser citadas, algunas señalan su desacuerdo con las recomendaciones lanzadas por el Ayuntamiento y comentan en tono de sorna haber dado teletrabajo "desde el viernes por la tarde y hasta el lunes".