El Papa aterrizará en Madrid en una semana y el Ayuntamiento ha organizado un despliegue “sin precedentes”. Desde 100.000 flores blancas y amarillas a 1.000 baños portátiles, acampadas de peregrinos en colegios o autobuses forrados con la cara del pontífice. En un fin de semana en el que coinciden León XIV, Bad Bunny y la Feria del Libro, 4.000 de los alrededor de 6.000 agentes que trabajan en la ciudad cubrirán los actos de Prevost. Los sindicatos de Policía Municipal advierten de que obligará a reducir o retirar patrullas de otras zonas de la ciudad ―como, denuncian, ya ha ocurrido en eventos masivos anteriores― y piden a los agentes, como medida de presión, rechazar horas extra durante el viaje papal. A esto se suma el conflicto con los bomberos, que se recrudeció hace dos semanas cuando anunciaron la ruptura de la paz social con el consistorio madrileño. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, encara uno de los momentos clave del año con ambos frentes abiertos. El 14 de mayo, los sindicatos policiales emitieron un comunicado sobre el viaje del pontífice: “Advertimos de que, a día de hoy, no se puede garantizar adecuadamente la cobertura del servicio ni la seguridad en la ciudad de Madrid y sus distritos durante los días previstos para la visita”. En el texto, los agentes critican que el éxito del operativo papal depende del “sobreesfuerzo” de los trabajadores: jornadas maratonianas, menos efectivos en los barrios donde no hay actos o renuncia a la conciliación familiar. Esto, denuncian, ha ocurrido ya con otros eventos multitudinarios, como la maratón de Madrid. Ese día, tras la carrera, dijeron que “se había detraído personal de distritos y especialidades, dejándoles bajo mínimos”. Marino Perales es secretario general del Colectivo Profesional de Policía Municipal (CPPM), sindicato mayoritario del cuerpo en Madrid, y comenta que la visita de León XIV ha sido el último golpe de una larga lista de “improvisaciones”. “La petición de voluntarios fue la semana pasada”, dice por teléfono. Cuando hay un evento, más o menos grande, primero piden agentes voluntarios para cubrir las necesidades y, si no son suficientes, explica, traen efectivos del servicio ordinario de distritos, “que se quedan desprotegidos”. “Con el Papa sucede lo mismo, pero elevado a la máxima potencia. Es una sobrecarga brutal”, añade. Los policías ―a través de los sindicatos CPPM, CSIT Unión Profesional/PLA, Unión de Policía Municipal y SPL-UGT― reclaman un nuevo convenio, con mejoras salariales y, la clave para ellos, replanificación de turnos y más organización. “El acuerdo venció en enero y han abierto la mesa el 27 de mayo. Lleva vencido seis meses en los que la administración no nos ha llamado y no ha planteado mejoras”, critica Perales. El nuevo acuerdo, apunta, debería recoger de forma clara cómo planificar la cobertura de los eventos con tiempo y con incentivos económicos. José Francisco Horcajo, portavoz de CSIT Unión Profesional, define el cambio de la ciudad, y con ello, de sus condiciones de trabajo, como “una bestialidad”. “Prácticamente a diario hay conciertos, actos, eventos... Que se cubren con horas extra. Para muchos vienen personas de fuera, hay ruidos, molestias a los vecinos, robos. Mucha actividad más allá del evento en sí. A duras penas se cubren las necesidades. Aun con toda la plantilla, no damos. Madrid necesita más agentes solo para los servicios ordinarios”, lamenta por teléfono. “El día de un evento, si toca de mañana, dan por hecho que cuentan contigo para la tarde. Con el de la tarde, para la noche, y así. Lo habitual es doblar; no hacen relevo. Son, por ejemplo, 16 horas en un corte de vallas, sin moverte", resume. Y añade: “Pedimos garantías para que la ciudad funcione, pero no a golpes”. La semana pasada se reunieron por primera vez con el Ayuntamiento, aunque el encuentro terminó sin acuerdo porque rechazaron la propuesta del Consistorio. El malestar en la plantilla es cada vez mayor y se acrecienta ante eventos masivos. Los agentes deciden no apuntarse a los servicios voluntarios y, frente a la inminente visita del Papa, los sindicatos han aumentado la presión: piden a los trabajadores rechazar las horas extra durante los días que el pontífice esté en la capital, que también coinciden con dos conciertos del puertorriqueño Bad Bunny en el estadio Metropolitano y el fin de semana grande de la Feria del Libro, a la que acudirán miles de personas. Cuatro jornadas críticas con la ciudad a reventar. “Si somos unos 6.000 y tienes que tener a 4.000 para una cosa. Entre la gente de baja y vacaciones, no llegas, ¿qué harán?”, lanza Horcajo. La vicealcaldesa, Inma Sanz, preguntada por las demandas de la policía, comentó en el pleno de abril que el convenio es “una absoluta prioridad”. “Tenemos el firme convencimiento de que vamos a llegar a un acuerdo. Las negociaciones pasan por distintas fases y la discreción a veces es importante para llegar a buen puerto”, apuntó. En el área de Seguridad y Emergencias, que lidera Sanz, refuerzan la intención del Ayuntamiento de sacar adelante la negociación. “Era previsible, como siempre ocurre, que en la primera reunión no se llegase a un acuerdo”, indican. En febrero, Almeida cesó al director de la Policía, Pablo Enrique Rodríguez, después de años cuestionado por varios escándalos, como su imputación por el supuesto amaño de unas oposiciones y tras el atropello a una niña que el Ayuntamiento ocultó. La vicealcaldesa anunció el cese y, preguntada por las motivaciones, insistió en que no se debe a las polémicas. De hecho, elogió a Rodríguez y destacó que en estos siete años “dio la vuelta como a un calcetín” a una policía que encontraron con “escasísimos recursos”. Los representantes sindicales mantienen por ahora el pulso y su idea de no llevar a cabo servicios extraordinarios durante la visita del Papa. Pérdida de confianza de los bomberos Una semana antes del golpe en la mesa de los policías, otro colectivo clave para la visita del Papa dijo basta. Los bomberos municipales, a través de los sindicatos ―CC OO, CSIF, CITAM, UGT y CSIT Unión Profesional―, enviaron una carta al alcalde en la que anunciaron la ruptura de la paz social. Esto implica que han perdido la confianza con el Ayuntamiento y que el conflicto, existente desde hace años, se intensifica y aumentan las medidas de presión. David Gómez, secretario de Comisiones Obreras en la sección de bomberos, resume el grueso del conflicto: “Hace dos años [en verano de 2024] se firmó el acuerdo de las condiciones de trabajo. Se llegó a una serie de compromisos que no se han cumplido y vemos que lo acordado se queda corto”. Se refiere, entre otros, a medidas que faciliten la conciliación familiar. “Cuando se trabaja el 24 y 31 de diciembre, a otros se les compensa con dos días de tiempo libre y a nosotros no, por ejemplo”, señala por teléfono. ¿Por qué romper el diálogo ahora? Por hartazgo, comenta Gómez, y porque se va a negociar la oferta de empleo público y quieren que saquen las plazas pendientes y “no las vayan retrasando”. “Llevamos dos años de paciencia y muchísimas reuniones, pero siempre es un ‘ya lo veremos’. Nunca es el momento”. En abril dieron un ultimátum y, como no vieron intención de cambio, decidieron romper. “No nos vamos a reunir hasta que cambien al director general de Bomberos [Enrique López Ventura] y haya un relevo”, advierte el portavoz sindical. La plantilla de bomberos actual, según cifras municipales, supera los 1.500 efectivos, con 127 nuevos incorporados en febrero, y el objetivo es incrementarla hasta cerca de los 1.750 bomberos. Esta cifra se prometió en los Acuerdos de la Villa, firmados por todos los partidos en 2020. La idea era conseguirlo en cinco años. En CC OO replican que la plantilla ha crecido con cuentagotas, mientras las intervenciones han aumentado exponencialmente. De 23.780 en 2020 a 31.324 el año pasado. “Llegar 1.750 efectivos en 2028 nos parece una quimera, la plantilla es similar a hace 10 años”, se queja Gómez. La vicealcaldesa recriminó en el pleno del martes que cuando entraron en el gobierno en 2019 ―en coalición con Ciudadanos― el área de bomberos estaba “completamente arrasada” y “con plantillas en mínimos”. “Hemos elevado el presupuesto de 138 millones a 205 en 2026, hemos incorporado 430 bomberos entre especialistas y conductores, y entre este año y el próximo se van a incorporar otros 280 y vamos a seguir convocando 408 plazas”, defendió Sanz. Los sindicatos todavía están valorando cuál es el siguiente paso. Gómez, de CC OO, zanja: “No vamos contra el alcalde, sino contra el incumplimiento de un acuerdo. Pero si no nos hacen caso, tendremos que elevar el escalón”.