Queda menos de una semana para que el Papa pise Madrid. La capital remata sus preparativos antes del evento, que durará varios días y se prevé tan histórico como masivo: ya a finales de febrero, el alcalde aventuró la llegada de “cientos de miles” de visitantes. Desde entonces, uno de los principales retos del Arzobispado ha sido buscar alojamiento gratuito para buena parte de ellos, los llamados peregrinos. Pero la tarea se complica en una ciudad encarecida, atravesada por la crisis de la vivienda y donde una noche de hotel ronda los 170 euros. Así que se tanto Ayuntamiento como Comunidad de Mdrid optaron por ceder espacio público con tal de darles cobijo.

Las administraciones públicas, municipales y autonómicas, anunciaron su intención de colaborar con la Diócesis ofreciendo edificios municipales donde acoger a los peregrinos. Sin embargo, para lograrlo en tiempo y forma hubo que soslayar algunos filtros. “La Comunidad de Madrid, como si pudiera disponer libremente de lo público, decidió unilateralmente cederlo como alojamiento de peregrinos, con una orden obligatoria al centro, sin audiencia de los interesados o las familias”, han denunciado este lunes, en un comunicado público, desde la Asociación de Familias de Alumnos (AFA) de histórico instituto Cardenal Cisneros, en pleno centro de la capital.