Victoria Coronas | Málaga (EFE).- Palpitaciones, taquicardias y problemas digestivos son los principales síntomas que muchos jóvenes padecen ante el simple gesto de recibir una llamada telefónica, una reacción física provocada por la telefobia: un trastorno de ansiedad que genera un sentimiento de incapacidad frente a la comunicación en tiempo real.

Esta fobia se define como el malestar, nerviosismo o evitación ante las comunicaciones directas vía móvil -llamadas-, una conducta causada por la presión por responder en tiempo real, la falta de información visual y la sensación de intrusión e imprevisibilidad.

Afecta principalmente a jóvenes, un segmento de la sociedad que nació cuando las aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Telegram ya eran parte de la realidad, y que ha crecido acostumbrado a procesos comunicativos asíncronos -que no ocurren en el tiempo real- y digitalizados.

El rechazo al directo y la falta de control

«Hay una cuestión que es importante, que es el entendimiento de la comunicación de otra manera», ha explicado a EFE el catedrático de Psicología Social de la Universidad de Málaga Antonio Hernández Mendo, que ha añadido que hay una «gran mayoría» de jóvenes que utilizan el móvil para «muchas otras cosas» distintas a las llamadas.