Misk esperó más de 10 horas a ser rescatada de entre las ruinas de su casa después del bombardeo israelí que mató a toda su familia. Permaneció dos meses en coma y cuando se despertó había perdido la audición. Para siempre. En más de 20 años trabajando como audiólogo en Gaza, el médico palestino Ramadán Hussein ha atendido a miles de pacientes, pero desde 2023 hay casos que le han impedido dormir. Esta niña de ocho años es uno de ellos.“Misk se recuperó, podía hablar pero se había quedado totalmente sorda, lo cual dificultaba mucho la comunicación con los parientes que la cuidaban. Finalmente conseguimos un audífono. Meses después, sus allegados me mandaron un vídeo en el que decía que yo le había devuelto la vida. No me la quito del pensamiento”, dice, en una entrevista telefónica con este periódico desde una clínica en Ciudad de Gaza.Antes de octubre de 2023, cuando Israel comenzó a bombardear de manera implacable este territorio, en respuesta a los ataques perpetrados por el movimiento islamista palestino Hamás, había en la Franja unas 10.000 personas sordas. Desde entonces, unas 35.000 personas han generado una discapacidad auditiva total o parcial, debido a la intensidad de las explosiones, las infecciones y la falta de cuidados médicos, según los datos recabados por la organización Atfaluna, que desde los años noventa brinda atención y trabaja por la inclusión de las personas sordas de la Franja.“Algunas lesiones son temporales, pero sin intervención inmediata se tornan irreversibles”, explica Fady Abed, director de Atfaluna. El responsable estima además que las cifras reales de personas que han sufrido esta discapacidad desde 2023 podrían ser aún mayores porque no están logrando establecer diagnósticos en niños y niñas de hasta tres o cuatro años debido a la falta de material apropiado hasta hace algunos meses, cuando entraron algunos equipos necesarios en Gaza y pudieron comenzar a hacer pruebas a bebés.“Aún no hemos realizado un número suficiente como para dar datos, pero las informaciones que ya tenemos con respecto a los recién nacidos son espantosas”, anticipa Abed, en una entrevista telefónica con este periódico.Algunas lesiones son temporales, pero sin intervención inmediata se tornan irreversiblesFady Abed, AtfalunaSer sordo no es solo sinónimo de no escuchar. Y en lugares complicados como Gaza, las repercusiones de esa discapacidad son abundantes e insospechadas. Un niño que no oye y no tiene audífonos no puede asistir a los espacios habilitados para el aprendizaje en numerosos puntos de la Franja, las mujeres sufren más violencia en los hogares y tienen muchas más dificultades para recibir asistencia psicosocial y los jóvenes se quedan aislados, alejados de sus amigos y de la comunidad, citan los expertos. K.R. tiene un hijo de dos años que perdió la audición tras un bombardeo cerca del refugio en el que vivían. “Antes era un niño lleno de vida, siempre jugando, corriendo... Ahora no logra comunicarse con los chicos de su edad y tiene dificultades para hablar porque no oye. Llora a menudo y no se despega de mí. ¿Se pueden imaginar qué significa todo esto para un niño de su edad?“, se pregunta el padre, que prefiere no dar su nombre completo para esta entrevista.“Recuerdo, por ejemplo, el caso de una madre que había perdido la audición en un bombardeo. Hace meses, logramos unos audífonos para ella y cuando los usó por primera vez se emocionó mucho porque podía finalmente escuchar a su bebé y amamantarlo si lloraba”, cita por su parte Abed.Durante el momento más álgido de los bombardeos israelíes sobre Gaza no escuchar multiplicaba los riesgos. “La gente que no oye no puede sentir muchos momentos de peligro. Por ejemplo, uno de nuestros colegas murió cuando bombardearon su casa porque no escuchó las alertas para evacuar el lugar. Y no es un caso aislado”, afirma el director de Atfaluna. En agosto de 2025 en una reunión de ONU en Ginebra consagrada a las personas con discapacidad en Gaza se informó de que al menos 170 personas sordas habían muerto durante los bombardeos.50.000 audífonosLa vida diaria de estas personas con discapacidad auditiva mejoraría notablemente si pudieran tener audífonos y baterías para hacer funcionar los que ya poseen. Abed calcula que se necesitan unos 50.000 dispositivos, pilas para hacerlos funcionar y equipos para medir y diagnosticar. El responsable de Atfaluna asegura que Israel no está autorizando la entrada en Gaza de este material médico por considerar que puede tener un doble uso, es decir que podría utilizarse con fines militares por grupos armados de la Franja.En un par de semanas, la falta de pilas para los audífonos va a ser dramática para las personas sordasRamadán Hussein, audiólogo gazatí“Gracias a la ONU y a ONG logramos hacer entrar algunos audífonos y baterías pero es una gota de agua en el mar”, insiste Abed. El responsable explica que ha habido personas con discapacidad que extraviaron sus audífonos en los desplazamientos y bombardeos, otras que ya no pueden usar los que tenían porque se han estropeado o no tienen pilas y un gran número de gazatíes afectados que sufren sordera desde 2023 y los necesitan urgentemente.“No hay doble uso posible. No debería haber restricciones”, dijo en estos días en Ginebra Reinhilde Van De Weerdt, representante de la OMS en Palestina, refiriéndose a la escasez general de medicinas y material médico en Gaza.Idealmente, un audífono necesita una batería por semana si se usa todo el tiempo. “En un par de semanas, la falta de pilas va a ser dramática para las personas sordas”, avisa Hussein, al término de una jornada de trabajo en la que ha atendido a una veintena de pacientes, todos afectados por la falta de audífonos o afectados por la falta de material y de profesional médico especializado para realizar las operaciones que necesitan.La OMS calcula que 43.000 gazatíes han sufrido heridas desde 2023 que les han cambiado la vida: desde amputaciones, quemaduras, etcétera. Desde entonces unos 11.000 han sido evacuados, pero miles necesitarían salir de Gaza para recibir tratamiento e intentar curarse.Israel respondió a estas críticas asegurando que no bloquea ni ha bloqueado medicamentos con destino Gaza, donde está en vigor un alto el fuego desde octubre, aunque sigue habiendo ataques esporádicos e Israel ha matado a más de 880 palestinos desde entonces, según el ministerio de Interior de Gaza. “Facilitamos activamente la entrada de suministros médicos esenciales en coordinación con organizaciones internacionales. En los artículos de doble uso que Hamás podría aprovechar, colaboramos directamente con los organismos para encontrar alternativas inmediatas. Los hechos hablan por sí solos: han entrado en Gaza más de 16.500 toneladas de ayuda médica, el 75% de las cuales fueron aportadas por organizaciones distintas de la OMS”, dijo el COGAT, organismo israelí encargado de coordinar, entre otros, la entrada de la ayuda humanitaria en Gaza, en un mensaje en la red social X. No queremos que se deje de lado a las personas con discapacidad en Gaza. Es imposible imaginar todo lo que han sufrido desde 2023 las personas sordas o ciegas en los refugiosFady AbedEscuelas y refugios inclusivosLa sede de Atfaluna en Ciudad de Gaza incluía atención médica, formación para personas con discapacidad auditiva y hasta un restaurante y una tienda de artesanato que ofrecían sustento a decenas de familias. “Un edificio vecino fue bombardeado en marzo de 2024 y cayó encima del nuestro, que quedó muy dañado. Perdimos todo, sobre todo equipos médicos”, dice, resignado, Abed. Antes de octubre de 2023, Atfaluna tenía unos 133 empleados. Ahora, debido al aumento de las personas con discapacidad auditiva, han aumentado a 250 sin contar a los voluntarios. Médicos, educadores y terapeutas de la organización no han dejado de trabajar desde 2023 para no perder el contacto con la comunidad y los nuevos afectados. “Aplicamos un plan de emergencia, fuimos a los hospitales, al encuentro del paciente, seguimos haciendo pruebas y brindando asistencia pese a las dificultades”, dice Abed.En este momento, tienen dos clínicas, una en Ciudad de Gaza y otra en el centro de la Franja y se desplazan para visitar pacientes en lugares más alejados. Gracias al apoyo de organismos de la ONU, como la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) o el Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), ONG y benefactores privados también han logrado habilitar 15 espacios de aprendizaje inclusivo, en los que se mezclan niños con y sin discapacidades. Además, Atfaluna ha habilitado en el centro de Gaza un refugio adaptado a todas las personas, que puede servir de modelo para otros.“No queremos que se deje de lado a las personas con discapacidad de Gaza”, repite Abed. “Es imposible imaginar todo lo que han sufrido desde 2023 las personas sordas o ciegas en los refugios. Por ejemplo, para ir a la letrina o para ponerse a salvo cuando había alertas de ataques inminentes. Han dependido de otras personas. Las prioridades han sido otras y es hasta comprensible, pero no por eso deja de ser grave”, concluye.
Gaza: 35.000 personas sordas debido a las bombas israelíes y audífonos bloqueados al otro lado de la frontera
Tener discapacidad auditiva en este territorio palestino devastado implica daños psicológicos, marginación o violencia doméstica, alerta una organización que lleva más de 30 años trabajando por la inclusión







