Sea en momentos de bonanza económica o de crisis, la economía catalana parece instalada en una contradicción permanente. Esta hace referencia al contraste que suponen los datos positivos en indicadores macroeconómicos, como el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), los récords de ocupación o las cifras de turistas, respecto al aterrizaje de estas estadísticas a la realidad microeconómica. Cada vez más personas tienen dificultades para pagar el alquiler, atender sus necesidades básicas o disponer de trabajo bien remunerado.PublicidadEl último grito de alarma de esta situación lo ha hecho un grupo de economistas que hace un par de semanas publicó el Informe Fénix, que denuncia que el modelo económico actual resulta insostenible porque favorece el empobrecimiento de la población. Aunque los expertos en fiscalidad, mercado laboral y vivienda coinciden en el diagnóstico, difieren en las soluciones estructurales para que el sistema productivo consiga garantizar de manera generalizada una vida digna y no agrave la desigualdad.La réplica reciente del Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (Idra) cuestiona el actual modelo económico, ya que genera precariedad estructural y no comparte de forma homogénea la riqueza que genera. Yendo un paso más allá, el presidente de la Plataforma per una Fiscalitat Justa, Xavier Martínez Gil, amplía el debate, rechazando que se tenga que centrar en la demografía o el mercado laboral: "La realidad es que tenemos un modelo económico de monocultivo turístico y sectores con poco valor añadido que necesitan mucha mano de obra y generan salarios bajos". Según apunta, éste "necesita más personas para generar la misma riqueza" y acaba provocando bases de cotización y tributación más bajas.Martínez Gil discrepa de las recetas fiscales que plantea el Informe Fénix: "Decir que hay que rebajar la fiscalidad de las rentas altas es incompatible con la necesidad evidente de incrementar el gasto público". El miembro de Fiscalitat Justa cree que Catalunya necesita todo lo contrario. Es decir, una redistribución más intensa de la carga fiscal, rebajar el fraude y una orientación de los incentivos públicos hacia los sectores que generen empleo de calidad.Premios fiscalesLa Plataforma pone el foco en las bonificaciones que se aplican a algunos impuestos, como el de patrimonio o el de sucesiones. Martínez Gil aclara que “el debate debería trasladarse a conocer a qué colectivos estamos premiando fiscalmente”. Así, recuerda que estas bonificaciones "benefician a los grandes patrimonios, pero nadie les exige ningún retorno social ni ningún compromiso con la creación de empleo de calidad".PublicidadLa propuesta fiscal de la entidad se centra en incentivar sectores productivos como investigación, la innovación, las industrias creativas o la tecnología. Paralelamente, se debería dejar de lado la apuesta por las actividades basadas en salarios bajos y una alta temporalidad. Martínez Gil afirma que "subir el salario mínimo o reforzar derechos laborales también tiene efectos sobre el modelo productivo porque obliga a las empresas a competir en productividad y no sólo en bajos costes".Justamente en la cuestión salarial es donde coloca el debate el sindicato CCOO Catalunya. En un panel organizado a principios de año bajo el título Salarios. Respuestas, la organización advierte que el aumento del coste de la vida, especialmente de la vivienda, está erosionando la capacidad adquisitiva, incluso de trabajadores con trabajo estable. Una de las conclusiones es que el crecimiento económico no se está traduciendo proporcionalmente en mejoras salariales y por este motivo reclama una redistribución más justa de los beneficios empresariales. Este desequilibrio resulta especialmente intenso en las grandes ciudades y zonas metropolitanas, donde el precio de la vivienda se ha disparado muy por encima de los salarios.Limitaciones a la especulación inmobiliariaEn una línea similar, las entidades en defensa de la vivienda advierten de que el sector inmobiliario es uno de los responsables de la creación de desigualdad. Recientemente, el Sindicat de Llogateres ha puesto en marcha varias campañas de movilizaciones para reclamar limitaciones más exigentes respecto al fenómeno de la especulación. Del mismo modo, el Observatori Desca critica, en este caso al Ayuntamiento de Barcelona, por ceder suelo público a promotores privados para construir vivienda protegida, convirtiendo el fenómeno en "un lucro con pisos sociales".PublicidadTodas las entidades coinciden en señalar la excesiva dependencia del Govern de la Generalitat de Catalunya hacia los agentes privados para desarrollar y garantizar la actividad económica y el derecho a la vivienda. Con esta elección, creen que se ha contribuido a consolidar un modelo con tres patas: rentabilidad inmobiliaria, turismo masivo y precariedad laboral. Cualquiera de las recetas, como indican desde la Plataforma per una Fiscalitat Justa, implica una apuesta dirigida y planificada con el refuerzo de los servicios y de los recursos públicos.Aunque el debate sigue enfrentando a quienes ven en los factores demográficos la causa de todos los males económicos y piden una regresión de las políticas sociales y a quienes reivindican una reorientación de la estrategia fiscal, cada vez parece más evidente que el actual modelo genera un crecimiento desigual. A más actividad económica, más se incrementan las personas con dificultades para llegar a fin de mes y desarrollar una vida digna.