La ciudad de Baelo Claudia nació en el siglo II a.C. en un enclave estratégico del Estrecho de Gibraltar. Su desarrollo estuvo estrechamente ligado a las industrias salazoneras y al comercio con el norte de África, convirtiéndose en un importante punto de conexión con la actual ciudad de Tánger. La relevancia histórica del enclave llevó a la Junta de Andalucía a crear en 1990 el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, organismo encargado desde entonces de su conservación, investigación y difusión.

Tal y como cuenta la Junta de Andalucía en su artículo Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, “representa un claro referente para el conocimiento del urbanismo romano y la vida en una ciudad durante el Imperio Romano, ya que aquí se localizan todos los elementos representativos que constituyen la esencia de una ciudad romana”.

Un ejemplo excepcional de ciudad romana

Entre los restos conservados se encuentran el foro, los templos, la basílica, edificios administrativos como la curia y el archivo, el mercado, el teatro, las termas, el barrio industrial, los acueductos y la muralla completa.

Tal y como narran en el díptico ofrecido por Museos de Andalucía, “la ciudad nace en el siglo II a.C. en una zona altamente estratégica como el estrecho de Gibraltar. Su origen y posterior evolución están muy ligados al desarrollo de las industrias salazoneras y al comercio con el norte de África, siendo puerto de unión con la actual Tánger. Sobre el cambio de era se inicia un proceso de desarrollo urbanístico que culminará en la primera mitad del siglo II d.C. A lo largo de este proceso se lleva a cabo la construcción de un amplio foro monumental, edificios lúdicos y un destacado complejo salazonero, verdadero motor económico de la ciudad”.