El agua del puerto canario de Arguinegu�n tamborilea contra el casco de los barcos. La calzada est� bien asfaltada, la pintura vial luce pr�cticamente nueva y el rastro de presencia humana es escaso. Apenas hay varias cicatrices de caucho impresas en el espig�n. El repiqueteo de gr�as y camiones apostados a su cabeza desvela el reacondicionamiento de estos 400 metros de costado portuario en el que 2.600 inmigrantes permanecieron hacinados durante semanas en condiciones muy duras en el verano de 2020. De aquel episodio no queda sino el recuerdo del campamento insalubre, del abandono del Estado y de una abierta vulneraci�n de derechos humanos durante cuatro meses.El llamado �muelle de la verg�enza� ser�, el pr�ximo 11 de junio, el primer enclave que pise el Papa Le�n XIV durante su itinerario por las islas Canarias; un s�mbolo de la deshumanizaci�n de los migrantes. La visita del Pont�fice lo transformar� en un �muelle de la esperanza�, fijando el tono del circuito por el archipi�lago y encauzando una nueva mirada global sobre el fen�meno migratorio y, en concreto, sobre la ruta atl�ntica, la m�s mort�fera del mundo.Amarrada al espig�n, la Salvamar Macondo hace guardia en el puerto. A excepci�n de un veh�culo de intervenci�n r�pida de Cruz Roja, nada evoca la emergencia migratoria de 2020. �Aqu� se complic� bastante la cosa, hubo muchos efectivos en este puerto y fue lo que determin� que se hacinase esa cantidad de inmigraci�n�, recuerda David, el patr�n de la embarcaci�n. En efecto, hace seis a�os Gran Canaria estuvo a un par de cayucos de convertirse en nuestra Lampedusa. La arribada incesante de embarcaciones precarias con cientos de personas a bordo convirti� el puerto de Arguinegu�n en el punto neur�lgico de las llegadas de inmigrantes a Espa�a... y al continente. Entre el 1 de agosto y el 30 de noviembre de 2020, en plena pandemia de Covid-19, 16.430 personas tocaron costas canarias de forma irregular, seg�n los informes quincenales del Ministerio del Interior. S�lo en el �rea de este espig�n, de 3.800 metros cuadrados, se concentraron hasta 2.600 inmigrantes, a raz�n de 1,46 metros cuadrados por persona, el equivalente al espacio interior de un ascensor peque�o.El saharaui Mohammed Lamine (40 a�os).GABRIEL JIM�NEZNo hab�a alternativa. Tampoco infraestructuras: los servicios de acogida estaban desbordados. En el muelle se arm� una estructura que iba a ser provisional. Pero esta soluci�n se prolong� m�s de la cuenta. Vallas de obra separaban en parcelas a las personas, expuestas sin cese al sol de Ferragosto, sin la distancia exigida por las medidas de seguridad antiCovid. No hab�a hueco para hacer cuarentena y el campamento lleg� a albergar en una carpa independiente hasta a 80 personas con PCR positivas. Las condiciones b�sicas de aislamiento e higiene eran una quimera. Junto a las parcelas se dispusieron 25 ba�os qu�micos y 12 duchas. Los inmigrantes llegaron a ducharse con bidones de agua que, al vaciarse, quedaban en el mismo espacio. Dorm�an al raso, sobre cartones, y de comer, s�lo bocadillos. Aunque la ley establece un periodo m�ximo de 72 horas de retenci�n policial, ese plazo lleg� a extenderse hasta 20 d�as -salvo en los casos de positivo en Covid-19-, seg�n las entidades sociales. Las denuncias del Defensor del Pueblo y de la alcaldesa de Mog�n, Onalia Bueno, fueron archivadas por la Justicia, pese a considerar que la situaci�n en la que se encontraban estas personas era �efectivamente deplorable�.�En esa �poca este muelle se conoci� como el campamento de la verg�enza debido a la vulneraci�n de derechos y el trato que se dio a las personas migrantes�, recuerda Caya Su�rez, secretaria general de C�ritas Diocesana de Canarias, la entidad encargada de organizar el acto de Le�n XIV sobre el espig�n. El vestigio de aquella situaci�n -que dur� desde la instalaci�n de la primera carpa el 20 de agosto hasta el traslado de las 27 �ltimas personas, el 29 de noviembre- dota de significaci�n a la visita del Papa al enclave: �La visita de Su Santidad simboliza que el muelle pasar� a ser el muelle de la esperanza�, celebra Su�rez. Esperanza para superar el trato que recibieron los que llegaron, pero tambi�n para honrar a los que no lo lograron. Al t�rmino del acto, est� previsto que Le�n XIV se desplace hasta el final del espig�n para lanzar una corona de flores al mar, como hiciera el Papa Francisco en su visita a la isla de Lampedusa, en 2013. Y es que el cierre de aquella traves�a mediterr�nea no puso fin al drama migratorio, sino que lo desplaz� hacia el oeste en el mapa. Entre 2020 y 2025, de las 29.129 personas que perdieron la vida intentando tocar suelo espa�ol en las diferentes rutas mar�timas que hasta aqu� conducen, el 87% (25.321) muri� en la ruta canaria, seg�n Caminando Fronteras. Dos usuarias de los servicios de atenci�n integral del Centro Lugo.GABRIEL JIM�NEZMohammed Lamine es saharaui y un superviviente de esta traves�a. Abandon� su hogar huyendo de la falta de derechos y de libertad: �All� es muy complicado vivir: estamos encarcelados, somos un pueblo ocupado por el Gobierno de Marruecos�. En 2018 desembarc� en Fuerteventura, con 32 a�os. Se le desplaz� el piramidal tras una ca�da que le oblig� a caminar con bast�n. �Me operaron en 2022 y ahora estoy esperando una segunda operaci�n para recibir una pr�tesis de cadera�, recuerda frente a la parroquia de San Rafael, un escaparate del mosaico migratorio que compone la poblaci�n de esta isla, donde el 9,7% de sus empadronados es extranjero. �La realidad migratoria en Gran Canaria es tanto africana como latinoamericana�, explica Caya Su�rez. Aunque la primera es la m�s evidente, por ser la m�s sangrante, existe �una trayectoria hist�rica de inmigraci�n colombiana, venezolana y cubana�. Desde 2020, el brazo social de la Iglesia en la provincia ha atendido a 22.000 personas de ambos continentes.�La situaci�n de mi pa�s no es f�cil�, subraya Yolanda (64). La doble nacionalidad de su marido les permiti� salir de Cuba hace 13 a�os. Llegaron siendo t�cnicos en contabilidad y recursos humanos, pero ninguno ha podido ejercer en sus respectivos �mbitos desde que llegaron. �Aqu� tambi�n hay situaciones [complicadas], pero se puede vivir�, asegura Yolanda, que hasta ahora trabajaba cuidando a una mujer de avanzada edad. �Nosotros lo que quer�amos es trabajar. Porque toda la vida lo que he hecho es eso: trabajar�. Con esa misma ambici�n lleg� a Las Palmas Paola (33 a�os), que sali� de Per� hace dos a�os y medio siguiendo los pasos de sus hermanos mayores y su madre, J�ssica, que fue la primera en emigrar. �Cuando vinieron mis hijas no me alcanzaba [el dinero], tuve que pedir ayuda a C�ritas porque adem�s ellas no obten�an trabajo�, recuerda la mujer. La peruana Paola (33 a�os).GABRIEL JIM�NEZPero no todos tienen la misma suerte. �Cuando hay necesidad, una ni siquiera piensa�, asegura Valeria (nombre ficticio para proteger su identidad), que ejerce la prostituci�n. �Mi relaci�n con Dios me ha ayudado mucho en este proceso, s� que me ayuda y lo he sentido�. Dentro de los proyectos que C�ritas ha puesto en pie, las mujeres inmigrantes que atiende el Centro Lugo est�n atravesadas por la fe. Aunque dicen no ser �de Iglesia�, la visita de Le�n XIV las emociona: �Yo le dir�a al Papa que amo a Dios y que es importante que d� un paso adelante por todas esas personas que no pueden hablar�, asegura. En un contexto mundial de endurecimiento contra la inmigraci�n irregular, Caya Su�rez destaca la importancia de que este acto sea para las personas. Aunque el Papa haga un homenaje particular a los inmigrantes de la ruta atl�ntica, hasta el 80% de los asistentes ser�n extranjeros. Su�rez sabe que �la realidad migratoria en Canarias no va a desaparecer� y apunta que �la poblaci�n de las islas est� acostumbrada a flujos constantes desde hace mucho tiempo�. �Con este acto queremos mostrar que tambi�n existe la acogida, la integraci�n y la interculturalidad en la sociedad canaria�. Una exposici�n de fotograf�as a lo largo del muelle ilustrar� el proceso de transformaci�n: de la verg�enza de 2020 a la esperanza de 2026 con la visita de Le�n XIV a Arguinegu�n.