EditorialHasta en 12 comunidades se puede sacar de notable para arriba sin haber estudiado a ning�n fil�sofo de la ModernidadAlumnos realizan la PAU en Madrid, en 2025.Actualizado Domingo,
mayo
23:13Audio generado con IALos ex�menes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) arrancan hoy en la Comunidad de Madrid y lo har�n los pr�ximos d�as en el resto de Espa�a sin que sus contenidos, estructura y nivel de dificultad hayan sido a�n homogeneizados en todo el territorio. El resultado ser� que, en un contexto en el que ha crecido la demanda para estudiar en la universidad sin que lo hayan hecho las plazas disponibles, se producir�n previsiblemente injusticias en el acceso a las carreras m�s demandadas. Alumnos que hagan la prueba en una comunidad m�s exigente se ver�n relegados por compa�eros de otras autonom�as que hayan sacado mejor nota. El Real Decreto que se aprob� en junio de 2024 para, entre otras cosas, poner fin a esta situaci�n ha fracasado en ambici�n y en resultados pr�cticos. Como muestra el an�lisis que publicamos hoy, la manga ancha que se instaur� durante la pandemia de Covid sigue vigente, lo que significa que los estudiantes pueden acudir a t�cticas de ingenier�a acad�mica para optimizar su esfuerzo en las autonom�as m�s laxas. El caso de Filosof�a, una asignatura que deber�a servir para exponer razonamientos y desarrollar el pensamiento cr�tico, es paradigm�tico: hasta en 12 comunidades se puede sacar de notable para arriba sin haber estudiado a ning�n autor de la Modernidad, como Descartes o Kant, y en dos de ellas -Arag�n y Castilla La-Mancha- el examen incluye preguntas tipo test.Pese a la homogeneizaci�n del nombre -ahora se llama PAU en toda Espa�a- y a que las fechas de realizaci�n del examen se han aproximado -solo Castilla-La Mancha y Catalu�a empezar�n la semana pr�xima-, el objetivo de erradicar la desigualdad en la facilidad de acceso a una carrera ha fracasado. Ni siquiera las regiones que gobierna el Partido Popular, que se hab�an comprometido a hacer una prueba com�n con independencia de lo que hiciera el Gobierno, han logrado este objetivo. Adem�s, el desajuste entre demanda y oferta se ha disparado: hoy quieren estudiar un grado un 26% m�s de alumnos que hace una d�cada, pero las plazas p�blicas han ca�do un 0,6% en ese mismo periodo. En las carreras sanitarias y tecnol�gicas, la dificultad es a�n mayor, como muestran sus elevadas notas de corte. Parad�jicamente, estos son los profesionales que m�s demanda el mercado, por lo que el sistema est� dejando fuera a alumnos que luego las empresas echan en falta. La universidad privada es necesaria porque cubre en parte esa carencia, pero no todas las familias se pueden permitir sus elevados costes.En un contexto de alta competitividad como el actual, es responsabilidad del Estado fomentar la cultura del esfuerzo y garantizar que quienes m�s trabajan no se queden fuera, con independencia de d�nde estudien. Algo imposible de conseguir si persiste la enorme disparidad de criterios en las pruebas de acceso.











