Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Las pesadillas no son malas según los psicólogos. (Foto referencial: Freepik) Despertar de forma repentina tras soñar que alguien nos persigue, sufrir una caída al vacío o perder a un ser querido es una situación frecuente para muchas personas. Este tipo de experiencias nocturnas suele generar una intensa sensación de inquietud debido a que los sueños pueden desarrollarse con tal nivel de realismo que, al despertar, el cuerpo todavía reacciona como si el peligro hubiera sido real. En numerosas ocasiones, quienes atraviesan estos episodios abren los ojos con el corazón acelerado, sensación de confusión y la necesidad de verificar su entorno para confirmar que todo formó parte de una construcción de la mente. Además, el impacto emocional de una pesadilla no siempre desaparece al despertar. La angustia, el miedo o la incomodidad que provoca un mal sueño pueden prolongarse durante varias horas e incluso influir en el estado de ánimo a lo largo de toda la jornada.
Tener pesadillas no es malo, pues prepara a tu cerebro para situaciones difíciles
Algunas investigaciones señalan que los sueños desagradables de una persona forman al cerebro para ensayar ante la adversidad que pueda venir













