Por Esneyder Negrete |

Bogotá (EFE).- En menos de un año, el senador Iván Cepeda logró aglutinar a la izquierda colombiana alrededor de su nombre para suceder en la presidencia a Gustavo Petro, y aunque este domingo logró pasar a las segunda vuelta, los resultados no fueron los esperados al no ser el candidato más votado como lo anunciaban todas las encuestas.

«Desde el inicio de esta campaña electoral dejé claro que no era mi intención aspirar a la Presidencia, sin embargo hoy doy este paso después de escuchar con atención y con la mente abierta solicitudes que para mí es difícil, diría imposible, ignorar», dijo Cepeda el 22 de agosto en Pasto, ciudad del sur del país, donde presentó su candidatura como líder del Pacto Histórico.

Cepeda, que se define como «sobreviviente del genocidio político» en Colombia, lleva la política en la sangre y tiene una vida de activismo en defensa de las víctimas del conflicto armado, los derechos humanos y los procesos de paz.

Hijo del senador Manuel Cepeda Vargas, del partido de izquierda Unión Patriótica asesinado en 1994 por agentes del Estado en complicidad con paramilitares, y de la líder comunista Yira Castro, Cepeda se presenta en estas elecciones como continuador del proyecto progresista de Petro.«La muerte de mi padre me reorientó y me convirtió en lo que soy hoy», dijo Cepeda en una entrevista con la revista Semana en 2019.