En un momento geopolítico convulso y de amenazas reiteradas de Trump a la relación Estados Unidos-Europa, Iberoamérica se consolida como la mejor alternativa, como la nueva alianza atlántica para la Unión Europea. Ha sido uno de los mensajes centrales del IX Congreso Iberoamericano de CEAPI, el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica, celebrado esta semana en Ciudad de México, donde ha reunido a 550 grandes empresarios y representantes institucionales de la región y de España. Entre ellos, algunas de las grandes fortunas latinoamericanas, como Carlos Slim (México), André Esteves (Brasil), Jaime Gilinski y Omar González (Colombia), Mireya Blavia de Cisneros (Venezuela) o Stanley Motta (Panamá).Lo resumía muy bien el presidente ejecutivo de CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, Sergio Díaz-Granados, quien reivindicó esa alianza atlántica entre la UE y América Latina como vía para impulsar el crecimiento y el comercio entre las dos regiones. En su intervención en el congreso, defendió que tras los profundos cambios en el orden liberal construido tras la Segunda Guerra Mundial, con el ascenso de China y el aumento de la tensión con Estados Unidos, la “alianza atlántica entre la Unión Europea e Iberoamérica cobra más vigor y más vigencia”. Para Díaz-Granados, “hay que ver los más de 1.100 millones de personas que significan América Latina y Europa juntos, hay que ver el potencial que tiene toda esa zona económica y tenemos que estimular aún más esos vínculos”. Según CAF, el comercio interregional podría crecer hasta un 70% en los próximos 10 años si las instituciones y los empresarios a ambos lados del Atlántico trabajan “de forma más articulada y más coordinada”.Filiales trampolínEspaña concentra el 32% de las filiales trampolín de empresas latinoamericanas, las que se establecen como puente para la expansión hacia otros países Su reflexión enlaza con los movimientos que ya están teniendo lugar. El acuerdo entre la UE y el Mercosur (integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) acaba de entrar en vigor el 1 de mayo de forma provisional. Y la semana pasada la UE y México firmaron la modernización de su acuerdo comercial, que libera de aranceles al 99% de los intercambios y contempla también una estrecha colaboración en temas clave de política, seguridad, derechos humanos y medio ambiente.Stanley Motta (Bahía): “Estamos abocados a trabajar con EE.UU. y la UE haya el gobierno que haya”Javier López, vicepresidente del Parlamento Europeo y coponente de ese acuerdo UE-México, subrayó en el congreso el “buen momento y la importancia de las relaciones estratégicas” entre las dos regiones. Tras diez años de negociaciones (fueron 25 en el caso de Mercosur), las tensiones arancelarias provocadas por Trump han contribuido a acelerar las cosas. “En un escenario geopolítico mundial con más turbulencias –admitió López–, Europa busca aliados para hacer frente a los retos globales”. En su opinión, “el panorama internacional ha acabado impulsando que Europa piense de forma más estratégica. Trump ha contribuido, pero ya venía ocurriendo desde la invasión rusa de Ucrania. Todo ello nos ha obligado a pensar de forma más madura”.También presente en el congreso, la presidenta del Banco Europeo de Inversiones, Nadia Calviño, anunció aquí una cartera de proyectos en México por más de 3.000 millones de euros en los sectores de energía, transporte y agua, lo que supone más de la mitad de las inversiones anunciadas en la firma del acuerdo México-UE.Vista de la zona financiera y residencial de Santa Fe, en Ciudad de México Sergio Mendoza Hochmann / GettyEl hecho es que incluso antes de la implementación de esos acuerdos, las relaciones comerciales y las inversiones a uno y otro lado del Atlántico han crecido de forma exponencial, con España como plataforma principal para el desembarco europeo de las empresas latinoamericanas. Pese a la retirada estratégica de algunas grandes compañías como Telefónica, desde el 2007 la inversión española en la región se ha triplicado hasta alcanzar máximos históricos, constata un informe elaborado por el think tank de CEAPI. Por cada empresa que se retira, son cuatro las que invierten, mientras que el número de compañías con mayoría de capital español se ha multiplicado por cuatro en la década 2014-2024, pasando de 2.330 a 10.881. El estudio destaca que el 38% de la inversión extranjera directa emitida desde España tiene como destino Latinoamérica, con Brasil en primer lugar (recibe el 38% del total en la región), seguido de México (35%) y Colombia (15%). De hecho España es el segundo mayor inversor en la región, solo por detrás de Estados Unidos. Y desde 2007, la inversión española en la zona se ha triplicado, pasando de 82.000 millones de euros a 245.216 millones en el 2023.Andrés Allamand (Iberoamericana): “Es nuestro momento estelar, pero fallamos en seguridad”En sentido inverso, el informe de CEAPI destaca que España se ha posicionado desde 2020 como el primer país receptor de inversión extranjera directa de Latinoamérica. Asimismo, España concentra el 32% de las filiales trampolín directas de empresas latinoamericanas en el mundo, aquí también solo por detrás de EE.UU., es decir, que las multinacionales que tienen su origen en algún país de América Latina optan preferentemente por España como destino de sus flujos de inversión, bien como destino final o bien para intensificar su expansión internacional hacia otros mercados. Un total de 370 empresas iberoamericanas han establecido una filial en España, de las que 170 la utilizan como trampolín para estar presentes en otros lugares de Europa, Oriente Medio o África.El mexicano Luis Amodio, presidente de la constructora OHLA y uno de esos grandes inversores en España , destacaba en este sentido que “el capital de América Latina está impulsando el crecimiento de España”, y señalaba sobre su experiencia que “invertir en otros países es la mejor universidad del mundo, ninguna otra te da lo que aprendes traspasando fronteras”, aunque reclamaba “cerrar la brecha jurídica entre países”.Vista aérea del World Trade Center de Ciudad de Mexico Cityntzolov / GettyPara Andrés Allamand, al frente de la Secretaría General Iberoamericana y exministro de Exteriores de Chile, Latinoamérica “está a las puertas de uno de esos ‘momentos estelares’ de los que hablaba Stefan Zweig”, ante el interés que despierta tanto para EE.UU. como para la UE, que quiere ser su socio preferente, y también para China, “empeñada en crear complicidades comerciales”. Allamand puso en valor la gran riqueza de la región en recursos naturales y las cadenas de valor cada vez más potentes con que cuenta, pero subrayó también sus debilidades, desde la inestabilidad política (“Perú y Colombia han abierto sus procesos electorales con más de 30 candidatos, eso no puede funcionar”) al grave problema de la inseguridad (“somos el 8% de la población mundial pero concentramos el 30% de los homicidios”), pasando por la debilidad del sistema universitario-empresarial en cuanto a innovación.Filiales trampolínEspaña concentra el 32% de las filiales trampolín de empresas latinoamericanas, las que se establecen como puente para la expansión hacia otros paísesEl panameño Stanley Motta, presidente de Inversiones Bahía y considerado la mayor fortuna de su país, destacó como un valor de la región el hecho de que “no estamos en guerra con nuestros vecinos ni queremos estarlo”, pero por el otro lado “todos los países nos enfrentamos a dos guerras internas que debemos solucionar, la corrupción y la pobreza”. Motta consideró también que la región está abocada a trabajar de forma prioritaria con Estados Unidos y la UE “haya el gobierno que haya”, porque “estamos alineados”, mientras que “China o Japón son culturas totalmente diferentes”.André Esteves, presidente del banco brasileño BTG Pactual, el mayor banco de inversión de Latinoamérica, consideró que “el dislocamiento de la geopolítica mundial no es negativo” porque realza las fortalezas de la región, como potencia en agroalimentación, materias primas y energía. “La buena noticia –destacó– es que el ser más productivos y desarrollados y crecer económicamente depende de nosotros, de América Latina, no de China o EE. UU. Nuestro futuro depende de nosotros mismos”.En la misma línea, Juan María Nin, presidente de Morabanc y del Círculo de Empresarios, fue tajante también al señalar que “Iberoamérica está llamada a ser un bloque de poder y es un ganador de la crisis geopolítica actual”. Nin destacó como fortalezas la riqueza energética y una población joven de más de 600 millones de personas, así como “una doble ventaja comparativa: proximidad logística con EE.UU. y su vínculo con la UE”.Redactora jefa de la sección de Economía de La Vanguardia