31/05/2026 a las 01:33h.

El secretario general Iberoamericano, el chileno Andrés Allamand, lo sintetizó así: hay que pasar de ser el ejemplo paradigmático de la maldición de los recursos naturales, según la cual la riqueza natural de los países acaba siendo directamente proporcional a su nivel de pobreza (ahí ... están los casos de Venezuela, Argentina o Bolivia), a la bendición de los recursos naturales, aprovechando las fenomenales reservas de litio, cobre y tierras raras que hay en Iberoamérica para hacerse valer como un socio seguro y confiable en las cadenas de suministros del nuevo orden global, cuya reconfiguración se ha acelerado con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump. «Iberoamérica tiene lo que todo el mundo busca. Es el momento de creérselo y aprovecharlo», dice Nuria Vilanova, presidenta del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (Ceapi), que esta pasada semana ha reunido en Ciudad de México a 400 grandes personalidades entre empresarios españoles, algunas de las mayores fortunas de la región y altos cargos como la presidenta del Banco Europeo de Inversiones, Nadia Calviño; el secretario general Iberoamericano, Andrés Allamand; o el presidente del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), el colombiano Sergio Díaz Granado, con el objetivo de estrechar lazos entre ambos lados del Atlántico para hacer de Iberoamérica no solo una de las áreas económicas más poderosas del mundo sino un actor geopolítico influyente.