El Banco Interamericano de Desarrollo aconseja aprovechar el impulso de la IA para ganar productividad y gestionar mejor las reservas de minerales raros para atraer inversión
En un periodo de gran incertidumbre global, el desembarco de Donald Trump en la Casa Blanca para su segundo mandato ha propiciado un cambio en el orden mundial y una ofensiva al comercio internacional. Pese a las turbulencias, la economía de Latinoamérica y el Caribe ha resistido con solvencia los vaivenes provocados por el vecino del norte. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) calcula que la actividad económica de la región creció un 2,2% durante el año pasado. Para este ejercicio, los economistas del organismo multilateral proyectan un crecimiento prácticamente igual, del 2,1%, un desempeño moderado e insuficiente para una región que tiene que reducir la brecha con los países más desarrollados.
“La resiliencia no implica inmunidad. A pesar de los resultados recientes, el crecimiento sigue siendo modesto”, ha subrayado este martes Laura Alfaro, economista jefa del BID, que califica como “mediocre” e insuficiente el crecimiento previsto para este año. “Latinoamerica y el Caribe han vivido un año complejo de gran incertidumbre. En medio de diferentes eventos geopolíticos y el auge del cambio tecnológico”, ha apuntado.






