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La antorchaOjalá que la nomenklatura acepte su realidad y facilite en este proceso la reconciliación pacífica.

La gran crisis humanitaria que puso a prueba por primera vez al régimen marxista-leninista de Cuba se dio en el verano de 1994, como corolario del colapso de los regímenes comunistas de Europa del Este y de la desintegración en 1991 de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), la principal potencia comunista del siglo XX, que subsidiaban a la economía cubana bajo la engañosa consigna de la “solidaridad socialista”.

Ante aquella crisis derivada del fracaso evidente del sistema político-económico socialista, miles de cubanos estaban desesperados por salir de su país hacia los EE. UU., un destino seguro para mejorar en libertad sus condiciones de vida, tal como lo habían hecho otros miles desde el triunfo de la revolución cubana en 1959. La presión interna llegó a un nivel de ebullición que la máxima dirigencia del régimen consintió, a la fuerza de las circunstancias, la salida masiva de cubanos a los EE. UU. por la vía marítima, con todos los riesgos inherentes a esas situaciones dramáticas.