“Vosotros hacéis autopistas”. Con esta frase ilustraba esta semana el consejero delegado de ACS, Juan Santamaría, la reacción de los directivos de las grandes tecnológicas cuando el grupo de infraestructuras se les acercaba para informarles de su capacidad para levantar centros de datos, fábricas de baterías o plantas de producción de semiconductores. La incredulidad con la que Silicon Valley acogió a ACS contrasta con la situación actual, en la que la compañía se ve en condiciones de participar en algunos de los proyectos más complejos del momento. Fue uno de los mensajes del propio Santamaría esta semana en una conferencia organizada en Madrid por la Fundación La Caixa.Apenas unos días antes, ACS aprovechaba su buen momento en bolsa, con subidas cercanas al 115% en un año, para captar recursos en el mercado con los que financiar su plan estratégico, en el que prevé invertir más de 5.500 millones de euros. Es una práctica que ya han ensayado también con éxito empresas como Iberdrola o Merlin para crecer sin endeudarse. La propia ACS conoce bien esta fórmula y ha inyectado a su vez fondos en la concesionaria de autopistas Abertis a través de una ampliación de capital.Un total de 1.775 millones de euros son los fondos obtenidos por ACS con la operación, que incluye una ampliación de capital y la venta de unas acciones en grupo a través de derivadosLos fondos obtenidos rondan los 1.775 millones de euros, de los que unos 670 millones proceden de una ampliación de capital equivalente al 2%, a la que han acudido los principales accionistas, Florentino Pérez y Criteria. El resto corresponde a la venta en el mercado a través de una colocación acelerada de unos derivados de la empresa gestionados por Société Générale.Criteria, el holding de La Caixa, ha sido el inversor que más capital ha aportado, con alrededor de 510 millones de euros, lo que le ha permitido elevar del 9,36% al 10,65% su participación en ACS y reforzarse como segundo principal accionista. Su presidente, Isidre Fainé, está presente en el consejo de administración del grupo de construcción y ejerce el cargo de vicepresidente. ACS y La Caixa son aliados desde el 2001, cuando fundaron juntas Abertis.El valor de la cartera de proyectos de ACS es de 93.000 euros, con un peso creciente de la tecnologíaA la ampliación de capital también acudió el primer accionista, Florentino Pérez, a través de su sociedad Rosán. Como Criteria, no solo evita la dilución de su participación, sino al revés, eleva el peso accionarial. Ha pasado de tener un 14,58% a un 14,72%.La ampliación de capital se cerró con la venta de las nuevas a acciones a 125 euros por acción, con un descuento sobre el precio de mercado cercano al 5%. Fuentes del mercado aseguran que hubo una elevada sobresuscripción, motivo por el que la empresa ya cotiza en bolsa por encima de esta referencia. Bank of America, Société Générale y CaixaBank fueron los bancos colocadores.Los analistas creen que la ampliación de capital concentra el riesgo en una división, pero que es correctaEl dinero captado irá a todo lo que tiene que ver con las infraestructuras digitales y la tecnología. Los data center , las plantas de chips y otras instalaciones alrededor de la IA tienen cabida en regiones como Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia-Pacífico. ACS quiere potenciar la ingeniería integral y la construcción modular para seguir formando parte de la avanzadilla tecnológica.La compañía ha aprovechado su buen momento en bolsa para financiarse en el mercado“Aunque la operación pone el foco en la alta concentración de riesgo en una sola división, la estrategia nos parece totalmente correcta”, afirman desde XTB. El negocio de los centros de datos, señalan, ofrece “una oportunidad de mercado muy atractiva, una demanda insaciable y una visibilidad excelente para generar flujos de caja consistentes”.Para Renta4, la lógica de la operación es la de acelerar un negocio como el de las infraestructuras digitales sin perjudicar su estructura de balance. Se trata de “aprovechar las crecientes oportunidades que se están dando en este segmento a nivel global”, indican sus analistas. El mercado estadounidense, con las grandes tecnológicas acaparando la inversión bursátil, se ha convertido en uno de los mejores ejemplos de esta tendencia.Durante la reciente junta general de accionistas, Florentino Pérez cifró en 93.000 millones de euros el valor de la cartera del grupo, en la que los activos tecnológicos ganan protagonismo. “Es la mejor prueba de nuestra posición competitiva y de la visibilidad de crecimiento que tenemos en un entorno en el que las infraestructuras de nueva generación serán uno de los grandes motores de inversión en el mundo”, afirmó. ACS ganó el año pasado 950 millones de euros después de ingresar alrededor de 50.000 millones de euros.Un despliegue con aliados como MetaEntre los proyectos concretos de centros de datos en los que trabaja ACS figura la construcción del mayor campus de este tipo en Luisiana, en Estados Unidos, con una potencia de hasta 2.000 megavatios (MW) y más de 10.000 millones de dólares de inversión. Tiene a Meta como cliente, lo que le sirve de plataforma para nuevos desarrollos.El grupo también se ha adjudicado la construcción de un centro de datos en Ohio para Vantage por 2.000 millones de dólares y otro en Pensilvania para CoreWeave. También desarrolla proyectos en Malasia, Australia y España. Lo hace a través de sus diferentes filiales, entre las que figuran la estadounidense Tuner, la alemana Hochtief y la australiana Cimic, además de la española Dragados.Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión
ACS va a por la IA con Criteria y Florentino Pérez
El grupo de construcción capta recursos de sus principales accionistas para invertir con fuerza en centros de datos
ACS captó 1.775 M€ vía ampliación de capital (2%) y derivados; Criteria aportó 510 M€ y sube al 10,65% del accionariado, mientras Florentino Pérez eleva su stake al 14,72%. Los fondos se destinan íntegramente a data centers y plantas AI en EE.UU., Europa y Asia, con Meta como cliente ancla en el campus de Luisiana de 2.000 MW.












