ACS no solo quiere ser el mayor contratista mundial de centros de datos. La compañía presidida por Florentino Pérez pretende, al mismo tiempo, ser un actor importante en el universo de los chips, ahora controlado principalmente por multinacionales estadounidenses y chinas. Según fuentes del mercado, la empresa dirigida por Juan Santamaría como consejero delegado está en negociaciones muy avanzadas para convertirse en accionista de referencia de Openchip and Software Technologies, la start-up catalana en la que ha entrado el Gobierno y la Generalitat de Catalunya. Según estas fuentes, ACS va a acompañar a la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), que el pasado 29 de junio anunció la inyección de 115 millones en esta empresa creada hace cinco años. Un dinero que, según determinados cálculos, le daba un porcentaje del capital próximo al 16% de Openchip, donde unos días antes había desembarcado el Govern de Salvador Illa con el 5% tras la conversión de un préstamo de 35 millones en acciones de Openchip. Estas operaciones valoraban la compañía gestionada por Frances Guim y Marc Fernández en unos 700 millones, pese a que sus chips, que prometen un consumo de energía muy inferior al de los fabricados por gigantes como Nvidia, aún están en fase de desarrollo. Según fuentes próximas a la operación, en la que han participado Banco Santander, EY Parthenon y Boston Consulting Group (BCG) y Clifford Chance. ACS va a aportar una cantidad suficiente para convertirse en el primer accionista de Openchip, que, en función de varios hitos, se quedará con entre el 40 y el 45%. Esta inversión supone un gran paso para la constructora controlada por Florentino Pérez, que el pasado mes de noviembre anunció un acuerdo con Global Infrastructure Partners (GIP), fondo del gigante BlackRock, para lanzar una sociedad conjunta con un desembolso inicial de 2.000 millones de euros. En la conferencia con inversores para explicar el acuerdo, Santamaría aseguró que la compañía quería replicar el creciente negocio de los centros de datos en otros sectores, como los chips, los minerales críticos y la energía nuclear. TE PUEDE INTERESAR Desde que ACS, participada en un 11% por Criteria Caixa, apostó firmemente por los data centers, la cotización del antiguo grupo constructor y de concesiones tradicionales ha triplicado su valor en bolsa, hasta alcanzar una capitalización de 34.000 millones. El pasado mes de mayo, la compañía realizó una ampliación de capital de casi 1.800 millones de euros para reforzar sus recursos propios y financiar su plan estratégico de inversión de hasta 6.000 millones. “Está previsto que los fondos se destinen parcialmente a infraestructura digital y tecnológica, incluyendo centros de datos, instalaciones de semiconductores e infraestructura relacionada con la inteligencia artificial en mercados clave como Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia-Pacífico”. Con la entrada de la conocida como SEPI digital, la Generalitat y, sobre todo, ACS, Openchip quiere acelerar su actividad y aumentar el tamaño del equipo, formado en la actualidad por unas 300 personas. La mayoría trabaja en la sede de Barcelona y el resto se reparte entre las delegaciones de Italia, Polonia, Francia, Alemania e ­Irlanda. TE PUEDE INTERESAR Openchip fue fundada en 2021 como una iniciativa conjunta del grupo catalán de ingeniería GTD —que hasta ahora tenía el 53% del capital— y el consorcio Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), con el 47%. En este último, participan el Ministerio de Ciencia (60%), la Generalitat (30%) y la Universitat Politècnica de Catalunya (10%). En busca de la soberanía digital, Openchip se ha convertido en una cuestión de Estado para el Gobierno, que ya en 2024 le concedió una subvención a fondo perdido de 111 millones a través de los fondos Next Generation. Y también para la Generalitat, que ha conseguido tener derecho de veto para que la sede social de la empresa siempre esté en Cataluña. De hecho, la pasada primavera colocó a Tobias Martínez, expresidente de Cellnex, como máximo responsable del grupo. ACS no solo quiere ser el mayor contratista mundial de centros de datos. La compañía presidida por Florentino Pérez pretende, al mismo tiempo, ser un actor importante en el universo de los chips, ahora controlado principalmente por multinacionales estadounidenses y chinas. Según fuentes del mercado, la empresa dirigida por Juan Santamaría como consejero delegado está en negociaciones muy avanzadas para convertirse en accionista de referencia de Openchip and Software Technologies, la start-up catalana en la que ha entrado el Gobierno y la Generalitat de Catalunya.