Desde Ciudad Bolívar, en la periferia popular, hasta la ceremonial plaza que lleva el nombre del libertador, en el centro colonial, la frase más repetida en conversaciones con los seguidores de Iván Cepeda en Bogotá delata el alarma: “¡Tenemos que ganar en la primera vuelta !”Lo dijo Sigifredo, profesor de ética, militante de largo recorrido en la izquierda colombiana que trabaja incansablemente para divulgar el mensaje del candidato. “Si no ganamos el domingo todo se va a complicar.”Es un indicio de una creciente ansiedad preelectoral -o tal vez una táctica para movilizar más votos- en la izquierda tras meses en los que Cepeda ha liderado las encuestas. Pero, a no ser que los sondeos se equivoquen hasta un punto difícilmente imaginable, un resultado definitivo en las elecciones del próximo domingo es prácticamente imposible.El grado de apoyo a Cepeda ha sorprendido a muchos analistas y contradice la narrativa sobre el imparable auge de la derecha en América Latina. El filósofo gramsciano de 59 años, histórico defensor de los derechos humanos, sacará, con toda seguridad, el mayor porcentaje de votos el próximo domingo.Candidato del Pacto Histórico -una alianza de cuatro partidos progresistas, entre ellos el comunista, forjada por Gustavo Petro antes de su histórica victoria en 2022-, Cepeda se verá beneficiado por el aumento de la popularidad del carismático presidente en el último año.Tras perder apoyo debido al estancamiento de su agenda legislativa, Petro se recuperó con fuerza tras adoptar una postura combativa ante las amenazas de Donald Trump, así como implementar una serie de medidas de justicia social: subidas del 9% anuales del salario mínimo e importantes programas sociales. 2,2 millones de personas salieron de la pobreza.Cepeda, senador de Pacto Histórico, ha surfeado esta ola, a la vez que amortiza su propia fama de luchador infatigable no solo contra la violencia paramilitar que acabó con la vida de su padre - asesinado por sicarios en esta ciudad en 1994- sino contra el cáncer de colon que amenazó su propia vida.El voto de la derecha se dividirá entre la senadora Paloma Valencia, candidata del partido Centro Democrático del polémico expresidente conservador Álvaro Uribe, y el populista abogado y cantante Iván de la Espriella, admirador de Donald Trump, que ha logrado la tarea difícil de pasar la candidatura uribista por la derecha.Pero, incluso en las encuestas más favorables a la izquierda, Cepeda no llega al 50% necesario para ganar sin balotaje. Según los últimos sondeos, consigue una intención de voto entre el 40 y el 45%. Valencia y De la Espriella reparten casi todo lo que queda. De la Espriella, el auto denominado “outsider”, ya se sitúa por encima de Valencia por un margen de diez puntos, en gran parte, por su defensa de políticas de mano dura contra las guerrillas disidentes. Conocido por sus amaneradas interpretaciones de clásicos como O sole mio o A mi manera, pretende seguir en la estela de otros jóvenes líderes de la nueva derecha latinoamericana, como los presidentes de El Salvador y Ecuador Nayib Bukele y Gustavo Noboa. Noboa le hizo un favor ayer al anunciar la retirada de aranceles sobre importaciones colombinas tras una reunión de los dos en Quito.El 5 o 7% restante está distribuido entre una decena de otros candidatos, que incluyen a Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellin, sempiterno candidato centrista que nunca ha llegado a la segunda vuelta, a la exalcaldesa de Bogotá, Celia López, y al senador liberal Roy Barreras, aliado de Petro, que intentará canalizar los votos de quienes no se identifican con la izquierda hacia Cepeda en la segunda vuelta.“La probabilidad de una victoria en primera vuelta es baja”, dijo Sergio Gómez, de Colombia Risk Analysis, en Bogotá. Pacto Histórico sacó 4,4 millones de votos en las elecciones al Congreso en marzo, pero Cepeda necesita 11 o 12 millones para ganar. El carisma personal de Petro puede ayudar en una elección que algunos califican como un plebiscito sobre Petro. “El petrismo tiene mucho más apoyo que Pacto Histórico”, dijo Walter Aldana, que organiza parte de la campaña de Cepeda en Popayán. Pero una brecha de más de siete millones de votos será muy difícil de cerrar.La ansiedad que se palpa en la campaña de Cepeda respecto al balotaje tiene lógica. Si se junta el voto de De la Espriella y Valencia, el resultado en segunda vuelta será muy disputado y el candidato conservador, cualquiera que sea, puede ser favorito. “Ganar en segunda vuelta será muy jodido”, dijo una activista indígena en el Cauca.Petro y Cepeda cuentan con que el trabajo sobre el terreno en los departamentos pobres y rurales puede cosechar votos que no aparecen en los sondeos. “¿Cuál es la fuerza del Pacto Histórico? La base, dinámicas organizativas: campesinas, afro, indígenas”, dijo Aldana. La redistribución de 2,5 millones hectáreas de tierra en un país en el cual el 80% de la tierra está en manos del 1%, puede atraer bloques de votos rurales.La decisión de seleccionar a Aida Quilcué, la exlíder del poderoso Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) ayudará. Asi mismo se espera movilizar votos en los barrios populares periféricas y las clases medias universitarias en las grandes ciudades.Hay otro factor que hace posible la victoria de Cepeda en la segunda vuelta a pesar de los temores de sus seguidores. El candidato con más posibilidades de ganar en una mano a mano con la izquierda era Paloma Valencia. Con el beneplácito de su mentor Uribe, Valencia decidió desplazarse al centro tras sacar un buen resultado en las primarias de Centro Democrático. Invitó al socialmente liberal y orgullosamente gay Daniel Oviedo a ser su candidato a vicepresidente. Todos los politólogos convencionales coincidieron en que sería la forma de ganar a Cepeda en la segunda vuelta.Pero la maniobra fracasó. El estilo provocador de De la Espriella parece sintonizar más con los votantes antipetristas que la moderación maquillada de Valencia. Un probable balotaje de Cepeda contra el candidato de extrema derecha abre más posibilidades de crear un frente más amplio contra la extrema derecha.El impacto de la interferencia estadounidense en las elecciones es ambigua . La advertencia del senador republicano por Ohio, Bernie Moreno, de origen colombiano, de que Washington ve con malos ojos una victoria de Cepeda, puede beneficiar a Espriella que tiene una mansión en Miami. Pero también puede provocar una reacción en defensa de la soberanía que favorezca a Cepeda. La aprobación de Petro saltó más de diez puntos hasta casi el 50% a principios de año tras las amenazas de Trump sobre una intervención militar en ColombiaIncluso los politólogos anti Petro que antes veían un resultado claro en favor de Valencia en la segunda vuelta ya no descartan una victoria de Cepeda. “Nosotros queríamos que Valencia pasara a la segunda vuelta” dice Gomez. “Pero De la Espriella tiene más impulso. En ese escenario, la segunda vuelta entre De la Espriella y Cepeda será más ajustada”.