Cuando se les pregunta a algunos candidatos para qué participan en las elecciones, algunos responden que la campaña no les interesa y que su único objetivo es transformar el país: “Ganar es fácil; lo difícil es gobernar”. Esta postura suele ser falsa: aunque digan lo contrario, saben que ganar es un reto enorme y que sólo una persona lo consigue cada cuatro años. Para ganar, muchos tratan de armar un aparato electoral. Antes era necesario organizar comités, alquilar sedes, repartir folletos y programar visitas. Hoy esas viejas tácticas ya no funcionan o han cambiado de sentido. En la actualidad, el aparato importante para ganar es el teléfono celular. Las campañas necesitan equipos capaces de gestionar la comunicación en un entorno de hiperconexión. Un equipo profesional con experiencia, no se limitará a trabajar en las redes sociales ni le pedirá al candidato que grabe videos ridículos en TikTok. Diseñará una estrategia integral que combine medios digitales, televisión, prensa y radio, prestando especial atención al lenguaje corporal y a las actitudes del candidato.
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