La conmoción por el crimen de Agostina Vega trascendió la dimensión policial. Lo que comenzó como la búsqueda desesperada de una adolescente de 14 años terminó convirtiéndose en uno de los fenómenos de conversación pública más intensos del año y abrió un debate más amplio sobre el funcionamiento del Estado frente a desapariciones de menores.

Según un informe elaborado por Reputación Digital, entre el 25 y el 30 de mayo se registraron 2.436 menciones públicas, que derivaron en 1.593 conversaciones únicas, con un alcance estimado superior a 426 millones de personas (audiencia potencial expuesta), más de 249 mil reacciones y 2,2 millones de reproducciones en redes y plataformas digitales.

El estudio sostiene que el dato más relevante no fue el volumen sino el cambio de enfoque. Contra cierta intuición inicial, la conversación no estuvo dominada por pedidos de endurecimiento penal ni consignas punitivas. Por el contrario, el eje pasó a ser otro: qué funcionó, qué falló y cómo respondió el sistema institucional frente a la desaparición de una menor.

La Alerta Sofía, en el centro del debate

Uno de los hallazgos más llamativos del trabajo de la consultora que dirige José Norte Sosa, surgió del análisis temático de la conversación. El protocolo nacional de búsqueda de menores —Alerta Sofía— emergió como el principal eje institucional del caso, acumulando 186 menciones específicas y desplazando el foco desde el castigo hacia la capacidad estatal de prevención, reacción y coordinación.