Peter Thiel, el inversor que fundó Paypal y ahora comanda Palantir, empresa de software avanzado con importante presencia en los sectores militar y de la seguridad, se marcha a vivir a Argentina, país que considera el más adecuado para instalar allí a su familia. Thiel, que no ha querido hacer ningún comentario al respecto, ha elegido Argentina como residencia por su proximidad ideológica con el presidente Javier Milei.Tanto Milei como Thiel comparten la misma visión sobre la necesidad de alcanzar una sociedad con un mínimo estado posible. El presidente de la Libertad Avanza gobierna Argentina desde 2023 y un año después ya mantuvo una entrevista con Thiel. En la reunión, a la que también asistió el marido de Thiel, Alec Oxenford, el estadounidense le preguntó al argentino sobre la viabilidad de las reformas que está llevando a cabo en el país. Milei le respondió que quería “destruir el estado argentino desde dentro”.El multimillonario ha escolarizado a sus hijos en Buenos Aires y se construye una casa en Punta del EsteThiel se instaló en abril en Buenos Aires, donde ha sido visto asistiendo a partidos de futbol. Según diversas fuentes han informado a Financial Times , ha comprado una mansión de seis habitaciones en el barrio de Palermo Chico, en la zona en la que están las embajadas. También ha comprado un terreno en Punta del Este, una localidad de playa muy popular entre la clase alta argentina en Uruguay, donde quiere construir una casa. Thiel también ha matriculado a sus hijos en una escuela privada local.Para Milei, la llegada de Thiel es una victoria que refuerza su imagen como estandarte de la extrema derecha global. Como definió el mes pasado en el Congreso el jefe de gabinete del presidente, Manolo Adorni, “es halagador” que el estadounidense se haya instalado en su país. “Argentina es un país abierto a todos los inversores que quieran escapar de los altos impuestos y de las regulaciones excesiva”, comentó Adorni.El`presidente argentino, en un acto e Buenos Aires hace un mesPedro Lazaro Fernandez / ReutersComo su socio en Palantir, Alex Karp, Thiel es un hombre obsesionado con su seguridad personal y propenso a rodearse de viviendas en diferentes países. Ha financiado proyectos de ciudades autónomas fuera de la jurisdicción de países, ya sea en Centroamérica o en Islandia, en un movimiento que es parte utopía y parte evasión fiscal. También ha invertido en Nueva Zelanda, país elegido por ser el más alejado del mundo, donde el gobierno le concedió ciudadanía después de anunciar la construcción de un proyecto inmobiliario.La figura de Thiel despierta un gran interés entre la elite global. Multimillonario, ha financiado la carrera política de J.D. Vance y fue el primer hombre en Silicon Valley que apostó por Donald Trump, rompiendo con décadas de apoyo a los demócratas. Hoy Silicon Valley es un ecosistema entregado a las ideas de derecha en el que Thiel actúa como sumo sacerdote.Lee tambiénDel mismo modo, la influencia del personaje en la administración de Trump es importante, y se canaliza a través de nombres como David Sacks, otro fundador de Paypal que hoy es el encargado de todo lo relativo a la inteligencia artificial y a las criptomonedas.El inversor, con raíces familiares en Namibia y la Sudáfrica del apartheid, ha financiado también a ideólogos de la extrema derecha como Curtis Yarvin, partidario de que Estados Unidos se gobierne como una empresa, a través de un consejo de administración.El inversor ha financiado a ideólogos de la extrema derecha como Curtis Yarvin, partidario de que Estados Unidos se gobierne como una empresaThiel es también defensor de un catolicismo radical y adaptado a sus ideas que le ha llevado a encontrar el Anticristo en el pensamiento progresista crítico con los avances de la tecnología, i en especial de la inteligencia artificial. Su beligerancia en este tema le ha enfrentado también con los teólogos del Vaticano, que consideran que su lectura de las escrituras es incorrecta y sesgada.Lee tambiénEn las últimas semanas, Palantir, la empresa de la que fue fundador, ha sido fuente de polémica al difundir un manifiesto programático en el que aboga por la captura del Estado por parte de las plataformas tecnológicas e insta a Silicon Valley a abandonar las actividades de consumo y trabajar para la defensa y la civilización occidental.