Entre las elecciones de Andalucía del pasado 17 de mayo y la imputación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, los partidos coaligados en Sumar levantaron el propósito de recomponerse para dar la vuelta a unas perspectivas de futuro en las que se ven arrastradas por la decadencia de la izquierda nacional frente a la derecha y la ultraderecha. Pero los presuntos casos de corrupción que afectan a los socialistas han impactado en este propósito, generando un problema: la necesidad de marcar distancia con los colegas de Gobierno, y una oportunidad: nutrirse de los votantes desencantados con el PSOE.Este doble objetivo planeó durante el acto unitario que tuvo lugar este sábado en Barcelona entre los dirigentes que forman parte de este espacio, formado por Izquierda Unida, Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar, y que contó con la presencia de los ministros de Cultura, Ernest Urtasun; el de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy; la de Sanidad, Mónica García; pero también del coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo; la coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández; y el portavoz de los Comunes y alcaldable de BComú en el Ayuntamiento de Barcelona, Gerardo Pisarello.Bajo la premisa compartida de que hay “una operación política desde el principio para derribar al Gobierno”, Urtasun y sus compañeros instaron al PSOE a no usar esta idea como “excusa, emplazaron al PSOE a “limpiar su casa”, en palabras de Maíllo, a “dar explicaciones”, a “no mirar para otro lado” y “asumir responsabilidades, dar la cara y ser valiente”, según reclamó el ministro de Cultura. Al tiempo, todos marcaron distancias con unos “comportamientos que son absolutamente inadmisibles para la izquierda”, recriminó García, frente a los cuales remarcó que “nosotros estamos impolutos”.La idea de que las fuerzas que forman parte de Sumar están libres de casos de corrupción, a diferencia del PSOE, fue una constante, defendida con especial énfasis por la ministra de Sanidad, que reivindicó que “Gobernamos, transformamos, sin un solo caso de corrupción ni de puertas giratorias” porque “venimos de otro lugar” y “no somos lo mismo”, y Urtasun, que tras recordar las múltiples denuncias infructuosas que sufrió Ada Colau a su paso por la alcaldía de Barcelona aseguró que “la corrupción cero sí existe” y que “la hemos demostrado gobernando”. “Aquí hay un espacio político limpio porque nacimos para extirpar estas prácticas inaceptables”, alegó.La distancia mostrada por las “graves” informaciones que afectan al PSOE se mezclaron con las que atañen a la labor compartida de gobierno, que es el cordón umbilical que obliga a los socios de coalición marquen distancias con el presidente Sánchez. En este ámbito, la estrategia pasa también por dejar en evidencia a los socialistas por su falta de ambición. El ministro Bustinduy fue quien más claro se mostró en este sentido al exigir a la parte socialista del Gobierno “ejemplaridad, transparencia y vivienda, vivienda, vivienda”.El ministro incluso puso deberes al Consejo de Ministros al reclamar que se aproveche el año que queda de legislatura con una agenda social basada en recuperar el decreto de vivienda que el Congreso no logró convalidar con la prórroga de los contratos de alquiler, pero también con “una dotación histórica” en materia de dependencia y una “prestación contra la pobreza infantil”. Políticamente, Urtasun definió la misión del PSOE como la necesidad de “que su sede en Ferraz no sea un lastre para la mayoría social de este país”.La celebración de esta acto bajo el lema “Un paso adelante” es una parada más en la voluntad del espacio confederal de superar el cúmulo de adversidades al que se enfrenta este espectro de per se, donde sigue sin resolverse la falta de unidad con el resto de actores de la izquierda, sino por las circunstancias sobrevenidas en las últimas semanas.Pese al proceso electoral andaluz, que vino a confirmar que los votantes de izquierdas priman las opciones regionalistas -de ahí el éxito de Adelante Andalucía-, y el factor Rufián, que ha llegado a sacudir el espacio con sus reflexiones sobre los riesgos de la fragmentación, este espacio insiste en dar “un paso al frente”, juntos, con la esperanza de que el resto de formaciones se una por el camino.Redactor de la sección de Política. En La Vanguardia desde 2009. Licenciado en Filosofía por la UB y en Periodismo por la URL