La presencia de óxido depende de cómo reacciona cada material con el entorno que lo rodea. Algunos elementos químicos ceden con facilidad ante el oxígeno y terminan alterando su superficie en poco tiempo, mientras que otros mantienen una estabilidad mucho mayor incluso después de años de exposición al aire o al agua.
Esa diferencia determina por qué ciertos objetos envejecen con rapidez y por qué otros conservan durante décadas o siglos un aspecto muy parecido al original. Entre todos los casos conocidos, pocos resultan tan llamativos como el del oro, un metal que apenas participa en las reacciones químicas que deterioran a muchos de sus equivalentes.
Las nanopartículas de oro muestran una conducta distinta
El oro destaca por una propiedad conocida como nobleza química. Según informa ScienceAlert, un trabajo de Santu Biswas y Matthew M. Montemore, investigadores de la Universidad de Tulane, aporta una explicación detallada sobre la extraordinaria resistencia de este metal frente a la oxidación.
El estudio, publicado en Physical Review Letters, concluye que la disposición de los átomos en la superficie del oro dificulta enormemente que el oxígeno pueda iniciar las reacciones que suelen provocar corrosión en otros materiales.















