Vincenzo Nibali, uno de los pocos ciclistas capaces de ganar el Giro de Italia, el Tour de Francia y la Vuelta a España, ha comparado la dureza de las tres grandes vueltas en una entrevista concedida a ABC con una frase muy gráfica: “El Giro y la Vuelta son más duros por pendiente; el Tour, por longitud”. El exciclista italiano, conocido como el ‘Tiburón’, forma parte de ese club selecto al que ahora aspira Jonas Vingegaard. Nibali conoce bien la exigencia de las carreras de tres semanas. Ganó la Vuelta a España en 2010, el Giro de Italia en 2013 y 2016 y el Tour de Francia en 2014, una trayectoria que le permite hablar desde la experiencia directa. Por eso, al analizar las diferencias entre las grandes vueltas, no se queda solo en el prestigio, sino en el tipo de sufrimiento que exige cada una. Sobre la Vuelta, el italiano recuerda una carrera “muy explosiva”, marcada por etapas breves, finales duros y ascensiones que castigan desde el primer metro. En su memoria aparecen nombres como el Angliru, la Bola del Mundo o los Lagos de Covadonga, puertos que resumen ese carácter agresivo y seco de la ronda española. Para Nibali, España ocupa un lugar especial en su carrera, no solo por su triunfo, sino también por el cariño que conserva hacia el país. El Giro de Italia, en cambio, lo define desde una mezcla de amor y presión. Para un corredor italiano, ganar la corsa rosa supone cargar con una expectativa enorme. Nibali admite en esa misma conversación con ABC que llegó a odiarla al inicio de su edición de 2016 porque sentía que todos esperaban de él la victoria. Aun así, también reconoce el valor único de una carrera con puertos como el Zoncolan o el Mortirolo, menos explosivos que algunos finales españoles, pero igualmente devastadores por su dureza acumulada. El Tour de Francia, por su parte, juega en otra dimensión. Nibali lo sitúa como la carrera que más visibilidad ofrece en todo el mundo y destaca el peso mediático que rodea cada etapa. Sus montañas, como el Tourmalet, el Galibier o el Mont Ventoux, son largas y míticas, aunque con pendientes generalmente menos extremas que las del Giro o la Vuelta. De ahí su resumen: en Francia el desgaste llega por la longitud, la continuidad y la presión global. En ese contexto aparece el reto de Jonas Vingegaard, que busca entrar en el mismo grupo de elegidos que Nibali, Eddy Merckx, Alberto Contador, Felice Gimondi, Chris Froome, Bernard Hinault y Jacques Anquetil. El italiano considera que el danés es “enorme” y gran favorito para conquistar la maglia rosa, aunque recuerda que dominar las tres grandes exige una versatilidad muy difícil: saber sufrir de formas distintas, adaptarse a pendientes, recorridos, presiones y escenarios que nunca castigan igual. Vincenzo Nibali, uno de los pocos ciclistas capaces de ganar el Giro de Italia, el Tour de Francia y la Vuelta a España, ha comparado la dureza de las tres grandes vueltas en una entrevista concedida a ABC con una frase muy gráfica: “El Giro y la Vuelta son más duros por pendiente; el Tour, por longitud”. El exciclista italiano, conocido como el ‘Tiburón’, forma parte de ese club selecto al que ahora aspira Jonas Vingegaard.