Medio millón de entradas agotadas, 150 millones de euros en juego y un estadio ocupado diez noches seguidas. Bad Bunny no viene a dar conciertos ni a hacer una gira al uso, viene a instalarse. Y con él llega a España la era de las residencias musicales.

Pero, ¿qué es exactamente una residencia musical? Una serie de recitales de un mismo artista en un único recinto durante un periodo concentrado de tiempo. Shakira repetirá el formato en septiembre con 12 actuaciones en el espacio Iberdrola.

El ahorro manda. Y es que montar y desmontar un escenario una sola vez reduce drásticamente los costes en un sector donde, desde la pandemia y con las tensiones geopolíticas de fondo, el transporte, la logística y los equipos se han disparado.

Un modelo con historia, pero renovado. Las residencias nacieron en Las Vegas como refugio de estrellas en declive.

150 millones de euros para Madrid. Los diez conciertos dejarán esta cifra entre transporte, hoteles, hostelería y compras. Al menos el 30% del público llega de fuera, desde Canadá, Latinoamérica, Estados Unidos y otros puntos de Europa.